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18 nov 2019

Las futuras cazas de brujas

Durán Barba no tiene ni la virtud de la Originalidad.  Copió a a Goebels y a Timsit.

Lo realmente innovador, de parte de los Macri y Peña Brown, Bullrich y demás responsables del desastre argentino de la última alianza antiperonista, es el apego al guión a rajatabla.

Los medios masivos operaron en perfecta coordinación de relojería con el aparato estatal, con el agregado de un par de actores nuevos al final del período, como las iglesias marketineras norteamericanas, que ajustan su discurso a la perfección.

Debo reconocer que resolvieron una duda existencial, de las mas importantes, que me acompañaba desde la mas tierna infancia:

¿Que gana la CIA financiando iglesias en el tercer mundo?

o

¿Porqué la Meca de estas iglesias están en USA?

Los aparatos ideológicos del estado que mencionara el genial Althusser allá por los sesentas.

Estamos asistiendo como la derecha vuelve a los años treinta en Europa, al discurso xenófobo y racista, seguramente sabiendo que no tiene otra opción. 

Distraen imponiendo una agenda de quinientas medidas anti populares, que van aplicando paulatinamente -aumentos de servicios de los que se benefician al ser dueños de las empresas- otros se difieren -reforma laboral- otros pasan sin que lo notemos -reforma previsional- mientras personajes mediocres que rayan el absurdo militan en favor del derecho a ser pedorros -Mirta, Susana, Naboleti, Casero-

Este último hace el chiste del Flan y los LEGISLADORES oficialistas no lo entienden, mutando de posición la tragedia y la comedia.

Les explican con metáforas meteorológicas o luces al final del tunel, propios de libros de auto ayuda, como van a ir perdiendo derechos, pero que está re bien.

- Re No da!

De hecho el personaje Heidy es quien mas enérgicamente responde a la sátira de la actriz que -intenta- hacer el grotesco de algo que ya es muy grotesco.  Una gobernadora que destruye la provincia, protegida en una fortaleza militar, todo set de Trumman Show y actuación digna de novelas de Migré.

No explican ningún número, su público pretende explicaciones de que hicieron con el dinero pedido al FMI, es demasiado complicado para el intelecto medio, para los "simios con emociones" cuya máxima aspiración es el Iphone, las Nike o la mini pimer que compra en Chile, las misma que vio en la serie de Netflix que usa Luis Miguel, el rapero de moda o esos productos enlatados musicales, salidos de un Reality Show, tan o mas pedorros que su público.

¡Que tiene Derecho a la pedorritud!

Lo realmente preocupante es que años atrás la Cia necesitaba pinchar teléfonos para saber que hacía la población mundial, el décimo mandamiento de Timsit "conocer al público" hoy eso está perfectamente tercerizado en gente que lo hace muy bien, lo hace Mark Suckerberg, le vende esa preciosa información a los gobiernos y empresas, que son lo mismo, mientras los usuarios complacientes dan LIKE a cada estupidez que aparece en e muro de la estupidez.

-- 

Estrategias de manipulación de Sylvain Timsit que erroneamente atribuimos al genio de Noam Chomsky.

La estrategia de la distracción
Este se considera el elemento principal del control social, y consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica de la inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es también esencial para evitar que el interés público en el conocimiento esencial en otras áreas como la ciencia, la economía, la psicología, etc. el objetivo es tratar de mantener la atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivado por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, sin tiempo para pensar…

Crear problemas y después solucionarlos
Este método también se llama “problema-reacción-solución”. Se crea un problema o una ‘situación’ que pretende causar cierta reacción en el público, pero en realidad lo que se busca es que la masa acepte las medidas a tomar. Por ejemplo: se permite que se desarrolle o se intensifique la violencia urbana, o se organizan atentados, con el fin de que el público sea el demandante final de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. Otro ejemplo sería: crear una crisis económica para que se acepte como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de ciertos servicios públicos.

La estrategia gradual
Se trata de lograr la aceptación de una medida inaceptable, aplicándola de forma gradual, lentamente, incluso durante años. Esa es la forma en que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas como el neoliberalismo, fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: haciendo privatizaciones, incrementando la precariedad, el desempleo masivo, el control salarial, no garantizan un ingreso decente, etc. Todos estos cambios habrían llevado a una revolución si se hubiesen aplicado de golpe.

La estrategia de diferir
Otra forma de aceptar una decisión impopular es presentarla como “dolorosa pero necesaria”, obteniendo la aceptación pública en el momento, con la promesa de aplicarla en un futuro. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no debe hacerse inmediatamente. Luego, porque el público tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo a la masa acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

Dirigirse al público como si fuera un niño
La mayor parte de la publicidad dirigida al gran público se realiza utilizando un discurso, argumentos, personajes y entonaciones algo infantiles, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o poco conocimiento. Cuanto más se intenta engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. Al parecer cuando alguien se dirige a una persona como tuviera 12 años o menos, es más fácil sugestionarla, ya que se tiende a obtener una respuesta o reacción también desprovista de sentido crítico como una persona de 12 años.

Utilizar el aspecto emocional antes que la reflexión
 Utilizar el lado más emocional de las personas es una técnica clásica para detener el análisis racional de una situación, así como su sentido crítico. Por otra parte, la utilización de un registro emocional permite acceder más fácilmente al inconsciente para implantar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos.

Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad
Se trata de lograr que el gran público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control (recortes en educación, recortes en profesorado, en becas, masters carísimos, carreras imposibles casi para una gran población, subidas de IVA cultural como si de un artículo de lujo se tratara… y muchas cosas más).

Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad
Promover la creencia de que está bien y está de moda ser una persona vulgar, inculta, poco intelectual o correcta…  no hay más que ver qué espacios televisivos se convierten en líderes de audiencia como Gran hermano, supervivientes, el fútbol que le da mil vueltas a cualquier otra programación.

Reforzar la autoculpabilidad
Hacer creer al individuo que solamente él es el culpable de su propia desgracia, debido sobretodo a su falta de inteligencia, sus pobres capacidades, o su falta de esfuerzo. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se culpa y se auto desvalida, lo que desemboca en un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución…

Conocer a los individuos mejor que ellos mismos
 A lo largo de los últimos años, los avances de la ciencia han sido tan acelerados que han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídos y utilizados por las élites dominantes. Gracias a la biología, las neurociencias y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológica. El “sistema” ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el “sistema” ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

22 feb 2019

Vacaciones en Nono - Enero de 2019



“Y no era peor que otras vidas”
Julio Cortazar

Vivimos en un mundo colonizado por malos bichos agazapados en los lugares menos pensados, porque -convengamos amigos y amigas- es cómodo y casi justificable imaginar al odontólogo sádico con todo ese instrumental de la santa inquisición a su derecha, pero no al heladero o al recepcionista del hotel.

Primer y Gran Error, el heladero bien puede calificar en esta categoría.  Lo entiendo, muchas veces tiene razón.  Paso a justificar el argumento anterior, para ello nada mejor que los ejemplos.

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Primer caso: el propietario de la Hostería un tercio de estrella, les habla a sus pasajeros en un proto-portugués, aprovechando que vivió un par de años en Pipa o Arraial de Ajuda, o meses.  

O eso dice.  

Parece un acto de amor a simple vista, para que a estos clase media aspiracional, el aterrizaje a esta capa social inferior les duela lo menos posible.

-¡Olha rapais! -Ordena señalando con el dedo el horizonte artificial- vocé tein...  que minha Mai  ...

Mide las muecas de los rostros, asiente, duda, mientras acompaña las palabras con movimientos ondulantes de cintura, para simular brasilitud.

-Na rua Das Chilampis -Acompaña el discurso con la cabeza autofestejándose el chiste sin reírse- vocé vai trocar reais u soubechi.

Ni la sintaxis, ni la fonética, ni el motivo son correctos. Nada es correcto, en honor a la verdad.

El huésped sospecha algo.  El mal bicho anfitrión juega con algo de ventaja, ya que leyó algo de Lacán.  No somos otra cosa que intentos inútiles de comunicación.  Botellas lanzadas al mar.  Mal bicho.


La plaza del pueblo exclusivo de calles de tierra (polvo, casi talco en realidad) en Traslasierra es la tramoya de nuestro segundo acto.


Plaza llena de artesanos con buen gusto.  Excelente.  Podemos notarlo en los "Ahh" levemente aspirados de las señoras que pasan.  Suelen acompañar el verbo con esporádicos levantamientos de cejas.  Tocan prendas de vestir, o quedan embelesadas frente a una fuente cerámica, odorizando la prolija la plaza, al ritmo de su pausado paso legislativo y perfume de freeshop aeroportuario.

Los menesterosos inmigrantes sociales aterrizan de la capa inmediata superior.  Estacionaron
a cinco cuadras sus vehículos de combustión interna, que por comodidad narrativa llamamos simplemente autos.   

Treparon subidas interminables, seguidas de bajadas y curvas también interminables, arengando críos por ahorrar cien peso de estacionamiento medido por "naranjitas".  

Sospechan -y para ello tienen un olfato único- que orbitan la plaza, esos malos bichos de chalecos anaranjados.   Dueños estos últimos de una paranormal capacidad de saber cuando dinero cargan los conductores en las billeteras, pero una mayor capacidad deductiva, la esperanza de poder sacárselos a cambio de la pantomima del señalero aeroportuario, pantomima que tranquilamente merece un capítulo aparte.

La actuación del mal bicho del chaleco anaranjado consisten en mirar el horizonte, mano derecha en algo cual tiro libre indirecto, simulando la existencia de tránsito en un pueblo en que el parque automotor no supera la decena de unidades, seriedad en el rostro, profesionalismo, esto no es para cualquiera.

Al pedestre grupo humano continúa su derrotero en la felicidad del ahorro, puesto que sufren de un fenómeno acorde a los tiempos del neoliberalismo, la iliquidez.  Les impactó de lleno en la línea de flotación, pero reprimen el aparato cognitivo como sugiere el rápsoda Homero en la Ilíada: "porque la negra pena brota". 

Cierta inexplicable sobreestimación del Yo, hace que asuman similitudes entre Brochero y Buzios, seguramente debido a la “B”.  No estoy seguro. La salinididad del agua difiere.  Bastante.

Difusa categoría intelectual, otorgan demasiado valor a la al deseo y la fe en ello, esto hace que otrora aceptaran falacias del tipo:

-El que depositó dólares, recibirá dólares, because one peso is one dolar in the money basket when the economist is not wrong...-

La misma misma inexplicable Fe, forzó en el matrimonio la aceptación de las palabras del mal bicho bancario, cuando el último sugiriera "La posta" de los créditos UVA, fe esta que no les permitió escuchar correctamente cierta homofonía con: "Bosta".

Posiblemente colaborara en esta fe, detalles estéticos en el ejecutivo de cuentas tales como: el planchado impecable de la ropa, la manzanita del teléfono, el movimiento ligeramente afeminado de las manos, la sonrisa tirahondosa a la señora y el logo de Tommy en la camisa.  

Pensamiento mágico.  Creo y deseo que asi debe ser y será.  Rezo para que así sea y será.

-Este año, está claro que los sueldos le van a ganar a la inflación-  Soltó exageradamente al pasar el mal bicho al que, posiblemente quepa aclarar, el banco abonó buenos bonos por colocar créditos UVA.  
 
Nunca mejor utilizado el verbo colocar.

Es lógico y esperable adivinar el origen de la FE del oferente crediticio. Tal vez sea un poco mas complejo indagar la fe de los tomadores del mencionado crédito.
 
Teorías hay por mile: El agua.  Mamadera fría en la lactancia.  Sexo entre consanguíneos.  las antenas 4g. 

Ya en la plaza, los adultos del endeudado grupo familiar, cabecean al pasar frente a los lánguidos, leídos y predispuestos artesanos con el latiguillo: “estoy mirando” que utilizan a modo de punto final de la oración al escuchar  
 
-min Cient lams imcmil ... pesos.   O algo así.

El agregado del vocablo mil al terminar la oración, oficia de acelerador del paso.

Cierto extraño acto reflejo, fuerza a mamá hacer el cambio mental a otra moneda, solo para recordar tan noble actividad, fuera de lugar y tiempo.   

Si fuera una psicopatología podría llamarse Bulimia Salarial.  Asume tener una billetera mucho mas gorda de la que tiene, o billetes con mas ceros.

- ¿Cuanto cuéesta...? -Conato de diálogo de transeúnte femenino seguida de críos hacia el artesano, simulando el brasuñol ya que alguna porción encefálica aún entiende está en la Rúa das Pedras-

- ¿Buenas tardes, como le va? -Corta en seco artesano, recordandoles a los pequeños que hay que saludar, con dicción y sonrisa de multinacional de agrotóxicos, ya bajando un par de escalones la voz- Mdmisimhhs MIL, contado.

La mujer solo señala otra pieza en telar.  Algo inteligente en su yo hace que reprima abrir nuevamente la boca, como en final de materia para la que estudió un día antes.  Se que hay malos bichos que hacen eso.

El artesano baja la mano que sostiene una novela de Graham Green en inglés, ajadas tapas de libro de segunda (posiblemente quinta) mano, los escanea desprovisto de pasión, merced a su condición de mal bicho intelectual.

Algo de asco se guarda para si, reconozcamoslo, les adivina el algo en el andar o las palabras.  Simple exceso de exposición a la TV de aire, concursos, "Correcto", "Bailando por algo" o esas cosas, todas juntas.

La mas pequeña del grupo humano da cuenta del desprecio y lo absorve.  Pasa totalmente desapercibida a los adultos, cruza miradas con el artesano, cual reptilianos en proceso de recuperación, pupilas que chocan y se repelen, como polos de imanes.  Como si se conocieran de Reptilianos Anónimos.

La pequeña fue la única que leyó placas buscando fechas y relacionándola infructuosamente con la arquitectura en el frente de la iglesia; el resto, solo postéa, posa para selfies, instagramea o carga historias a redes donde debe ser visto.

- Esto explica muchas cosas- Sugiere en estos casos el divinal Sisoco García, hombre probo. 

Ponen proa a la Heladería Artesanal franqueada la deshidratada calle serrana.  Quinientas -tal vez algunas menos- personas en diez metros cuadrados, explicable, tal vez, en la existencia de un aparato de aire acondicionado.  
 
¡Encendido!

Muchos de los apostados, miran el Televisor, que -tal vez valga aclarar- no los mira. 

Pasados unos minutos, nombran el número en la mano del papá de seis gringuitos de publicidad de calditos para sopa.  Publicidad de esas de la tele o en la revista del diario del domingo, de los que pueden pasar perfectamente desapercibidos en Austin, Texas, no en Córdoba.

-¿Que gustos? -Pregunta el mal bicho detrás del mostrador, después de establecer contacto visual con la flaquita inteligente, de muy extraña belleza ominosa, propia de película de terror clase "B", que sabe dar tratamiento muy concreto a “presiones oculares” y sonríe ejerciedo tan noble capacidad.  
 
Le chupa un huevo la cara del helader o a la malbichito.
 
Se lo hace saber también con la mirada.  Entiende que puede dar por terminado el scaneo y decide derretirlo.  Heladero declara perdida la batalla y mira hacia otro lado. 

-Otro reptiliano inmune al derretimiento, ..chisumadre -Piensa y se reprime- 

Este mal bicho femenino pequeño y hermoso, solicitó via una APP en el iphone a Santa Clauss directamente, viajar a Disney y fue muy clara, no la realidad que le toca a modo de vacaciones.  Una plaza de hippies hidrofóbicos, en lugar de Mickey y Minie.

Hemos creado una generación de mini monstruos tan egocéntricos como inteligentísimos, destinados a gobernar en breve este planeta, que nos eliminarán como carga innecesaria y costosa.  Posiblemente sea lo mas correcto.  Lo se, lo vemos en sus sonrisas de cinco años cuando nos hablan.  Liderarán esas malvadas huestes, niñas como esta.  Mal bicho de tercera categoría, en acto y malísimo bicho en potencia por parafrasear al estagirita Aristóteles.

Por simpatía, los masoquistas empatizarán con el heladero, que escucha los chistes de la clientela, los comentarios del Televisor, la escasa atención que recibe el monólogo de un pequeño que insiste con una única e insistente frase:  
 
-Papá, caca
 
En segundo plano, perfectamente audible y entendible al oído desnudo e indocto en paternidades.

Difícil no evaluar seriamente la opción del suicidio, agregamos a esto la triste conclusión a la que llega no menos de veinte veces al día el mal bicho heladero:

-Hace veinticinco minutos que están. ¿Podrían haber elegido, que se los impide? ¿Porqué miran el Televisor? -Está en todo su derecho de pensarlo y esgrimir el fusil de asalto soviético AK47 Kalishnikov-

Afortunadamente para la salud de todos, reprime esa opción y elige una mas sublimada en términos psicoanalíticos.

Ocurre, lo sé, en todas las heladerías, en todo el planeta, en todas las latitudes e idiomas.  Es ley.  Nadie, repito nadie elige el sabor de su helado antes de su turno en la fila.  Debemos asumirlo como una patología mas.

- ¿Que tiene el Sambayón Granizado? -Pregunta una del medio del grupo, diez años temporales, pero mucho mayor IQ que la madre.  O el padre. O la suma de los IQ de ambos.

-Tiene Sambayón y granizado.  Principalmente -Responde el joven golpeando la tapa metálica y se silencia el salón-  Levanta las cejas y responde al “buen día” que dice la pareja que entró siendo ya la tarde, agregándole un:

- La puerta.  El aire.  Gracias.  Mmnndía-

Mantiene cinco conversaciones coherentes con cara de sota de espadas.  A la nena, al que preguntó por el telecentro, a la jefa que le dice que no trajeron Sambayón Granizado y a la pregunta ¿Gol de quien? de alguien con casaca plástica del ascenso, conurbano, zona oeste, recién llegado de recital del indio, a lo que responde con sonrisa rara cercana a:

-Es como si me preguntaras por la masa y el spin del Boson de Higs -Reprime la respuesta no sin un esfuerzo sobrehumano.

Mientras tanto, el pichón de reptiliano femenino responde:

-Ah! entonces, Menta con locro, banana split y sambayon granizado-

-Te cuento los gustos que quedan, principalmente -confunde gustos por sabores- enumera cuarenta, sin olvidar el advervio de uso universal principalmente, con el que pareciera deben terminar todas frases del siglo XXI-

Levanta la voz y modula palabras a la usanza de maestra nivel inicial, en un intento inutil que el resto escuche.  Algunos escuchan, alguno presta más atención al partido en segundo plano.  Nadie a sus respectivas parejas. Otra categoría, al menos riesgosa de malos bichos.  Ni a los niños.   El setenta y cinco por ciento mira alguna red social en el celu.

El voluminoso papá quita un prócer de la comodidad de la billetera, complicada actividad por convivir con crío de un año a upa, por tratarse de un ser humano con la cantidad normal de extremidades y no un dios védico.

Intuye, duda poder simplificar la transacción con la de débito, pero también intuye el contenido de esa Caja de Ahorro Prestige Enforcement, o Infinia Mega, o Emperador Black, o Diamond Enlightentment, o algún otro nombre que la haga parecer corpórea.  Ilusión excesiva que ese banco (al que solo nombran solo por siglas en inglés EI TI YET LAG), vaya a existir más adelante, al día siguiente por ejemplo. 

El heladero multitarea entrega los últimos dos helados al padre que sostiene el crío y la billetera, ya haciendo malabares.   Ninguno de la tribu reclama su cucurucho porque están cagándose a trompadas, como corresponde a niños sanos y fuertes.  Antes que el padre inicie el viraje para entregarlos, en un mismo y único acto, recibe del heladero dos billetes de diez pesos y cuatro de cinco pesos.  Billetes que en algún lejano momento fueron de papel. 

Los próceres y paisajes no guardan la simetría arriba versus abajo, invisible al señor, pero que molesta sensiblemente a la mamá algo TOC, que observa la billetera en segundo plano y hace un tirón de cuello a modo de tic involuntario.  Tic, Toc, Tic, Toc.  A la espera que el marido guarde el dinero.  Cada milisegundo sin que ingresen los billetes, agrega tensión innecesaria.

La magia ocurre, lo sé.  El mal bicho detrás del mostrador heladera, esperó por este momento todo el día.
 
Mamá espera que entren los billetes, papá un milagro que colabore en que no se caiga el crío, el heladero espera terminar con los quinientos clientes, alguien esera que terminen de acomodar la barrera en el partido del ascenso.

Afortunadamente para el mal bicho heladero, la imagen pelotudo voluminoso llenando billetera con dos helados en la mano, se repite no menos de diez veces al día.  Con niño en brazos, es un adicional invalorable.  
 
Ninguna obra de teatro de Carlos Paz le llega a los talones.  Este pibe es un mal bicho de los buenos.

El espectáculo premium sucede, ES, al caer uno de los sabores. 

- ¡Gol! Gol.

No, No es en el partido.  Estoy simulando la alegría del heladero.

El enjambre neuronal del gordo entra en crisis.  De las importantes, como cuando llega el resumen de Master Preference Black cuteandpaste.  

En mili segundosp lanifica, hace una pausa, actividad cortical importante, evidente incluso al ojo indocto. Transpira litros por cada uno de los blandos, blandísimos billetes.  Busca auxilio mirando hacia atrás, nadie le sujeta el pibe, la madre está entusiasmada administrando el reparto de sopapos generosamente, ante la mirada inquisidora de una vieja hiper coqueta en segundo plano.  Mucha tensión.

Ella leyó por esos días, en la Cosmopolitan o el suplemento Viva, que está bien un soplamoco de vez en cuando al párvulo y anda aplicando la poco confiable teoría cada vez más contenta.  Motivada seguramente en la tensión libidinal por falta de sexo.
 

Duda papá en soltar el pibe al suelo, lo apoya, deja la billetera en el mostrador, sabe que está el carnet de conductor y teme por eso, estima inconscientemente los consumos del día.  Desestima la denuncia de extravío. Todo ocurre en nanosegundos.

La inteligente se apiada del neandertal y toma los dos cucuruchos.  Ella se sabe un error del señor nuestro dios en ese hogar, ve aflorar dejos de una mueca de desilusión en el rostro del heladero.  Reptiliano junigran.

Papá entrega a Mamá con miedo al más chico y guarda a medias los billetes. Los empuja.  Teme recibir un sopapo el también.  Lo merece.  Lo sabe.  Ambos lo saben.  Lo necesitó de niño, ahora es tarde y al pedo.  Mamá demora unos segundos mas en desestimar el sopapo a papá.

-No, crema del cielo y apio no lo hacemos más -Dice el heladero al nieto de la señora culta ya en tercer plano, fuera de la composición de la foto, confundido con el partido del ascenso que ve con un tercer ojo budista-


Por algún milagro inexplicable del universo, nadie muere y la familia semi funcional abandona la heladería.

En la plaza se sientan a ver el payaso, mamá separa a los pequeños beligerantes con el famoso sopapo parietal, mano abierto, tangencial y despeinador.  
 
Cruzan a la plaza, proeza que empequeñece a la guerra de Troya, Elena, teucros y aqueos, etc.

Una importante ecuación inconsciente, con la complejidad de cubo rubik, se lleva a cabo en el intelecto de los adultos, escapar lo suficiente de la primera línea de sillas plásticas, pero no tanto como para no escuchar al payaso.  Como la paradoja de la carrera en la que gane el quinto.

El nuevo mal bicho, el payaso, suelta un par de obscenidades a medias, que pasan desapercibidas producto del bajo coenficiente intelectual del público o el escaso valor del importe que piensan dejar.

La nube humana intenta despegar un minuto antes de sospechar la aparición de la palabra gorra en el discurso del artista callejero.  Y no por miedo a la “Yuta”, precisamente.

No cuentan con que nuestro mal bicho payaso, tiene un "speach" más largo que el espectáculo para -intentar al menos- correrlos por el lado de la vergüenza.  Lo pone en práctica.   ¡Pobre iluso!  Agrega chiflidos de llamado de taxi.  Tampoco  sirve.

En poquísimos casos da resultado, el intelecto medio es excelente.  A algunos los corre con la gorra y tampoco se dan por aludidos.  

Este taget puntual confunde "A la gorra" con "Gratis de la tercera fila para atrás".

Pero el payaso vive de esto y alguien que también vive de esto es su mejor herramienta, la payasa, de escasa a nula intervención escénica hasta ese momento.  Acá entendemos la función de ella.

Ella pasa al centro de la acción, con precisión militar que hubiera sido la envidia de Anibal, Von Clausewitz y Sun Tzu juntos, rodeando en movimiento de pinzas a la infantería que intentó una retirada medianamente honrosa.

Cercado entre las fuerzas enemigas y el orgullo, el Homero Simpsons de cabotaje no encuentra mejor salida que tomar el dinero sobrante de la heladería, que en realidad no terminó nunca de entrar a la billetera, predestinados a no ser, entregárselos a la inteligente del grupo, la que tiene roto el medidor de la vergüenza.  Esta toma con una mueca de asco los cuarenta pesos y los lleva a la gorra de la payasa entre índice y pulgar, el resto de los dedos abiertos en abanico. Asco que pareciera virósico, porque la payasa es automaticamente contagiada.

Como un bucle FOR en programación, estas escenas se repiten todas las tardes de verano, cualquier parecido con la ficción es pura casualidad.

20 nov 2018

La Paradoja de Casero

Si fuera profesor de filosofía, elegiría este ejemplo para explicar la paradoja.

Paradoja proviene etimologicamente de PARA DOXA, algo que está enfrentado, peleado con la opinión común.

Muchos ejemplos de paradojas nos muestran la imposibilidad de viajar en el tiempo y matar al abuelo.

Hoy asistimos a un RockStar pidiendo que la gente no cante la canción preferida desde hace dos años, que menciona a la mamá del presidente, poniendo en duda su buen nombre y honor, y que se popularizó en el hashtag #MMLPQTP cuando un rocker que se precie, debe partir al menos del descontrol, anarquía y la oposición al poder.





Es al menos cómico.

Podemos preguntarnos por ese público que pagó su entrada para poder cantar el "Hit del Verano" y no lo dejan.


El otro caso en cuestión es aún mas paradójico.


Alfredo Casero, que hace un humor inteligente, pretende dirigirlo a un público o para utilizar palabras mas marketineras, un "target" poco inteligente, al decir del marketinero gurú de Cambiemos, Jaime Duran Barba en su clásico libro "El Arte de Ganar"

“El electorado está compuesto por simios con sueños racionales que se movilizan emocionalmente. Las elecciones se ganan polarizando al electorado, sembrando el odio hacia el candidato ajeno… Es clave estudiar al votante común, poco informado, ese que dice “no me interesa la política”… El papel de los medios es fundamental, no hay que educar a la gente. El reality show venció a la realidad…”

Duran Barba no está hablando de TODO el electorado, sino de SU electorado. 

"Para un analfabeto, todos los libros son iguales" Dice Dolina.

Alfredo Casero, como La Beriso, están gatillándose un tiro en un pie, porque el target al que apuntan con su producto "artísitco" está del otro lado de la grieta.  Porque la grieta es estética.

El público que va a entender sus chistes, es distinto al que festeja a Miguel Del Sel, como dice El Indio, "Estas llamando un gato con silbidos"