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19 jul 2018

La canastita de la ducha



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Escuchaba ayer a Joaquin Sabina cantando “Y no perdí una hija, gané un cuarto de baño” y me puse a reflexionar sobre el significado.

Sabina no es de los mas crípticos, no es Spinetta. Tampoco es Arjona.

Claro. Las mujeres de la casa -pensé- se apoderan, se adueñan, del canastito de la ducha. Mi amigo Sisoco, creyó que poniendo una canastita adicional, solucionaba su problema de “espacio vital” al mejor estilo Hitler.

Error, si pones siete canastitas en la ducha, la población femenina del hogar, que va de uno a N individuos, va a apoderarse del 9.5% del total de las canastas, es ley. Dejándole al/los masculinos el 5% restante para la afeitadora descartable de 6 hojas y ese minúsculo resto de jabón blanco que llegó -suponemos- para ser jabón para ropa interior, pero que sufrió una curiosa metamorfosis a: shampoó, crema de enjuague, crema de afeitar, jabón de tocador y treinta usos mas, tan nobles como extraños.

El solo pensar una incursión en el otro 9.5 de el/los canastos ya mete miedito. Se me hace como asomarse por una puerta a un escenario no conocido del Call Of Dutty.

Además del peligro de violar la prohibición tácita de tocar los envases femeninos, lo de verdad complicado es leerlos.

Hay una explicación por el lado de los costos. Eso que usa él, que viene normalmente en envases de cinco litros, cuesta veinte pesos, el de ella es un envase de 100 cc y cuesta doscientos veinte. Es comprensible la prohibición bíblica.

Con los cabellos semi enjuagados, con restos porfiados de jabón blanco, el intentar descubrir por sistema braile el contenido de eso que es pote, o frasco, o botella plástica, de formato algo obsceno, es una aventura de por si.

Lo realmente interesante comienza al abrir los ojos. ¡Guau!

La etiqueta -alguna de ellas, ya que tiene no menos de cinco- es prolífica en letras.

El lee beneficios, sitios web, likes de facebook, twitter, teléfonos del call center, advertencias, donde concurrir en caso de ingestión, recomendaciones de expertos, de otros usuarios, vemos que es para cabellos secos, con puntas floreadas, tratados con tintura, pero en ningún lugar dice si es shampoo o crema de enjuague o baño de crema o savia para el cuerpo o cabernet sauvignon.

Hay una confabulación de todos los laboratorios. ¡A mi no me joden!

Uno teme algún elemento corrosivo que entre en contacto con zonas sensibles del cuerpo, del tipo ojos o lugares peores.

Le lectura se dificulta por ingreso involuntario de jabón en los ojos y la pequeñez de las letras.

Descubre el pobre gil la inutilidad del método de lectura elegido, el zigzagueante de izquierda a derecha, la elección de los títulos, la búsqueda de patrones.

Hay un placer enfermo al alcanzar la meta. Un:

- La Tenes Adentro, botella plástica-

De grito ahogado, lágrimas de alegría.

Leer en un rinconcito, pequeñas las letritas, en un color demasiado confundido con el fondo CREMA DE ENJUAGUE.

Justo cuando una de esas femeninas de la casa grita de la cocina:

- Sisoco- ¿Estás bien?

Sabemos que imaginan que hacemos lo que Kevin Spacey en la primera escena de American Beauty, por lo que contestamos un Bien con la mejor voz que podemos producir entre la lluvia, el jabón y los sentimientos de indefensión mesclada con alegría.

Quedan no mas de treinta litros de agua en el termotanque, una variable que no pierde el bañohabiente, en ningún momento de vista, a pesar de realizar múltiples tareas simultaneas.

Da vuelta el envase de la crema de enjuague y da con el segundo universal antropológico de los cestitos de ducha. El ochenta porciento de los envases están vacíos.

Es mas, hay una tendencia a hacerlos cada vez mas grandes. Creo que hay ya damajuanas de crema enjuague. De existir estos, también estaría uno vacío al borde de la ducha.

En esa inspección bastante a disgusto, totalmente improvisada, en la convicción que al termotanque le quedan veinte litros para el enjuague, hay quien descubre crema de enjuague para cabellos que no corresponden con ninguna de las tipologías del hogar y comienza otra paranoia: La patadelanez.

La economía mundial ha hecho un giro a la producción de mas artículos para el exterior que para el interior.

Una inspección ocular por el super o el hipermercado nos anoticia de los dos metros cuadrados dedicados a los dentífricos versus los sesenta destinados a los cabellos.

Nos convencieron que el cabello es treinta veces mas importante que los dientes. Creen que somos pelotudos. Nosotros también.

Hay un giro a lo exclusivamente estético, imagino un diálogo en el super con un envase en la mano

- Boludo, esto tiene Aspartamo-

- Si -Responde el interlocutor- ¿Y que tiene?

- Es cancerígeno -Continúa el primero-

- Ok. Pero no engorda-

Creíamos, erroneamente, que era una característica exclusivamente femenina, por aquello de “La sociedad de consumo” de Baudrillard. Pero el capitalismo ha multiplicado el poder de fuego, al intercambiar las “necesidades” ahora vemos canastos de baño inundado de productos estéticos para el varón metrosexual, que se precie de tal.

Hasta hace no mucho tiempo, había sectores arquitectónicos del hogar destinados a almacenar cosas destinadas al interior de los organismos.

La Despensa, era un resabio de la épocas en que la guerra era una posibilidad real.

Otro sector topológico de un hogar era la biblioteca. Una casa sin biblioteca es como un “Rio sin puentes” al decir de Vinicius. Imagino un comedor sin una biblioteca y siento pena, como de desnudez involuntaria.

Ustedes podrán argumentar que no hay mas guerras y que toda la información ahora esta online.

Yo soy de la vieja guardia, prefiero verlo al backup. Prefiero la tranquilidad de ver las latas de tomates apiladas y los libros a la vista. Puede que no vengan guerras a corto plazo, pero le tengo un miedo bastante fundado a que toda la info esté en manos de google, facebook, yahoo.

Leì en 1984 de Orwell que aquel que maneje el presente, maneja el futuro y el pasado. El ministerio de la información donde trabaja el bueno de Smith.

Infojus esta borrando el trabajo de años, tal vez décadas. No estoy tan loco. Sabemos que las derechas siempre fueron afectas a incendiar bibliotecas. El emperador que unificó los nueve reinos de Qin (China) según Borges, ordenó borrar toda la historia para ocultar la infamia de su madre. La corona española y la iglesia católica, quemaron la biblioteca de Tenochtitlan, porque sus libros contradecían las enseñanzas de Jesús, los romanos, la de Alejandría donde se acumulaba todo el saber antiguo.

Las nuevas autoridades de Infojus están “quemando” el pasado, porque los incrimina en causas penales y en bombardeos de plazas públicas. Al ser una biblioteca virtual, el humo también es virtual, no se ve. Pero la información desaparece lo mismo.

Mientras tanto, nosotros nos preocupamos por el cabello seco y por la grasa acumulada en el abdomen.

6 ago 2016

Cancionero Infantil


Hemos perdido la hermosa tradición oral de las canciones con que los padres (para no decir exclusivamente madres) acunaban a los niños.

Dejamos en su lugar, un frío y vulgar dvd -en ell mejor de los casos- de muy dudosa procedencia, adquirido en la vereda, con versiones latinizadas de nuestras amadas músicas.

Recuerdo con ternura la historia del conde de Marlbrouhgt, que se fué a la guerra de la suceción del trono de España y no volvió mas, ni para pascua ni para navidad.

Es menester hacer una reflexión acerca de esa música infantil, no desprovista de crítica.

Trataré de ser lo mas ordenado posible, haciendo foco en aquellos puntos que han sido motivos de preocupación desde hace años. Esto no es una lista definitiva, ni mucho menos, pero sirve como para que imaginemos hasta donde nos mintieron.

Chino pero no tanto
Hay una canción de un chino capuchino mandarín, de la era de la era del Japón.  Es cierto que cuando nos nombran Uzbekistan o Kazajistán, o Birmania, nos cuesta bastante responder acerca de datos ciertos como cantidad de habitantes o capital, pero China y Japón deberían ser distinguibles a simple vista.

Arroz con leche.
Esta canción, cantada exclusivamente por niñas en los juegos de ronda, sugiere en alguna parte que estas pequeñas se quieren casar

“con una señorita de San Nicolás”

Letra que anticipa muchos años este avance social del matrimonio igualitario, enarbolado por el Kirchnerismo como una conquista “peronista” cuando en realidad escuchamos estas estrofas durante la fascista dictadura de los setentas.

¡Que vienen ahora con que estamos a la vanguardia de toda latinoamerica en terminos de igualdades!

Sube el mono a la palmera.
Esta hermosa canción infantil, nos narra la historia de un mono que sube a una palmera, hasta ahi, si bien el tramo recorrido es corto, no encontramos “grietas” en el discuros, pero concluye la oración: “a buscar una banana” lo que nos desorienta un poco.

Dudamos que el mono en realidad está algo pasado de fármacos, o estamos en presencia de una palmera inventada por Monsanto, o la opción de mucho mejor vuelo intelectual -que yo prefiero- de pensar una verdulería en la cima de la palmera.  Si algo debemos despertar en el niño es la inventiva.

La Cucaracha
La que mas me gusta es esta, por muchos motivos como veremos.

Originalmente este corrido andaluz, devenido mejicano, era entonado a comienzos del siglo XX, por los partidarios de Pancho Villa, lo que posiblemente motivara su aggiornamiento.

Eso de “pa ponerle en el sobrero, del famoso Pancho Villa” no genera problemas mientras el niño tiene muy corta edad, ahora bien, cuando este ya pasa las de las operaciones concretas a las formales piaggetianas, los adultos del hogar deben vérselas difíciles con las explicaciones sobre terminos como revolución, como murió don Villa, la reforma agraria y esas bellezas de la economía política, que todos sabemos que no deberían ser pero aceptamos el acuerdo general que son y no hacemos nada.

Pareciera -visto así- mucho mas cómodo hablar de curas pedófilos.

Lo realmente interesante viene con el maquillaje que sufrió en: “porque no tiene, porque le falta” que raya lo macabro, al quitarle al pobre insecto “las dos patitasas de atrás”, algo que nos recuerda a Kafka; todo esto para evitar decir: “marihuana pa fumar” como sugiere el texto original mexicano de principios de siglo XX.

Señora vaca
Este se lleva todos los laureles.

“Yo le doy gracias por todo lo que nos da” dice el niño y comienza una enumeración bastante Light, vomitiva de tan "polite".

En esta enumeración solo aparecen la leche y sus derivados, es entendible.

¿Porqué?

Esta idealizada vaca en cuestión, de hecho no nos da nada, todo se lo quitamos “mediando violencia” como sugiere el código penal.

Además, al agradecerle todo lo que nos dá, omitimos agradecerle el Vacío que nos deja. Nada que ver con el vacío que nos deja ella en esos casos que sugiere Sabina:

“Lo malo no es que huyera,
con mi cartera y mi Gibbson Les Paul
peor es que se fuera, llevandome ademas el corazón”

No se trata de ese vacío.

Tampoco es un vacío existencial, ese mismo que nos llega de regalo en el mismo momento del nacimiento y nos acompaña durante todo el tiempo que tenemos sobre este planeta.

Nos referimos al corte de masa muscular que llamamos vacío, por estos extraños caprichos del idioma. Junto con este hay una infinitud de otros cortes de músculos y demás “glándulas de secreción interna” u “órganos” que deberíamos agradecer a la mentada vaca.

Es lógico ocultarle al niño este robo, puesto que entre la vaca pastando en el campo -como en un cuadro de Molina Campos- y el corte de vacío en la mesa del asado dominical, hay un homicidio -reconozcámoslo- y es el de la angelical e inocente vaca.

No puedo evitar pensar en personajes del Rock convidados a la redacción de la archi escuchada composición tema: "la vaca".