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29 ene 2016

El Asado

CAPITULO I


¿Quien en su sano juicio puede argumentar que la realización de un asado es divertido, entretenido, reconfortante?

Ni ebrio, ni dormido, ni (en)drogado.

Se malogran holgadas horas de vida bajo el sol hiperiónida, quemándose las manos, pisando brasas, asfixiándose con combustiones dudosas y negligentes.

Siempre existe la amenaza de la chispa sobre nuestros ojos, o ropas, o cabello.

Los chorizos, para entrar de lleno a un problema puntual, son la manifestación argentina de la existencia divina, que nos pone a prueba en la paciencia y otras virtudes.

Mas allá de ser una verdadera timba en cuanto a su calidad -por caros que se los abone, son siempre una timba-, están diseñados por el crónida, con el solo propósito de dar por terminada la vida útil de la indumentaria del parrilleril obrero por pinchazo erróneo y fuente de grasa líquida consiguiente.

La estadística en estos doscientos años de historia argentina, no da cuenta de nadie que alguna vez esquivara dicho erupción incontrolada de lípidos.

Y eso sin entrar de lleno a la pregunta que nadie quiere hacer “cual es el verdadero contenido del chorizo”. La pizarra con letas de tiza nos dice: “mezcla” pero no aclara de que.

Ya en el asado, después de largas horas de sol y calor, transpiración, humo e ingesta alcohólica solitaria -sin mediar lluvia o nocturnidad, lo cual triplica las penalidades-; concluye el ritual cuando este sacrificado e involuntario obrero gastronómico acerca a la mesa el fruto de la labor.

Al llegar, este observa ante si el fruncimiento de ceño de la comensalía, dado que nunca, repito NUNCA, el asado es correcto.

Como una sentencia aristotélica, varios tomos ocuparía explayarnos en este punto, la crítica del asado contiene todo un idioma en si.

Hasta los mas pequeños lo adoptan instantáneamente, como si viniera pre aprendido genéticamente y sueltan alegremente un:

- Esto es una suela-

o...

- ¿No hay algo mas jugoso? -

O…

- Tio Sisoco, esto está vivo-

Mientras un chistosísimo cuñado arriesga:

- Quemason los que vienen, ja ja-

Chiste que deberemos festejar, salvo por el hecho -tal vez menor- de habérselo contado nosotros preteritamente.

Jacinto Ruiz suelta -haciendo alarde de lecturas bíblicas y magro buen gusto-

- Esto está mas salado que el culo de la mujer de Lot -

Chiste que esta bien encarado pero, tiene un final de teatro de revistas en Carlos Paz.

Saben que abusan de la cobardía y hacen un cálculo bastante optimista del alcohol ingerido.

El cuchillo que descansa en nuestra diestra fue afilado para otro menester, tal que cortar la carne en la parrilla, pero bien podría hacerlo ahora con un par de cuellos, ahí verían de verdad lo que significan conceptos como “crudo” o “sangre”.

Nos retiramos vencidos, dudando de nuestras aptitudes, en primer lugar asador, luego amigo, padre, hijo, médico, asesino serial, etc.

Sin embargo, no todo está perdido, alguien realmente nos ama. Un nutrido grupo de moscas de tornasolada mirada nos observa -y huele- sobrevolándonos con enfermizo amor.



CAPITULO II


"Mirá lo que hay para asar" dijo cierta vez la cuñada de Sisoco García, Argentino, hombre sin mácula, abriendo sonriente el freezer y mostrando un extraño animal debajo de toneladas de hielo plehistocénico.

-Hagamos el análisis de la situación- Dijo el invitado -Yo soy el que vengo de viaje de tres horas, luego, el único que tiene derecho a hacerse el pelotudo con el asado, sabes que odio hacer el asado-

La cuñada sonríe y tira de las extremidades superiores del mamífero, mientras le hace señas con los ojos para que tire de las inferiores. La sonrisa pretende ser de bienvenida pero ambos saben que es premonitoria de otra cosa, rayando la perversión.

-¿O alguna vez se me escapó ME ENCANTA HACER ASADOS? -ya levantando demasiado la voz, para alguien que recién llega y ve gente que supuestamente extrañaba.

-Tranquilo, tomate algo, vos sabés como se hace- arriesga ella, errando el diagnóstico, porque hay hombres que asocian hombría con capacidad de asar animales, luego, cuanto mas grande animal asado, mayor es el hombre.

Sisoco, el divinal, prefiere el tilde de afeminado a la culinaria tarea.

-¿Son las 1900 hs. del treinta y uno de diciembre, se supone que a las 2300 tiene que estar eso asado en la mesa?

- Vamos Sisoco, si siempre lo haces asi -Ella modifica la sonrisa hacia una propia de cura en confesión-

- Acá ya hay problemas relacionados con la fìsica y la termodinámica -Sisoco aun cree que zafa de hacer el asado-

Pero lo posible en tanto que posible. La política es el arte de lo posible.

Ella da inicio a la larga tela con la que siempre las mujeres envuelven a los hombres. Nbo el lienzo de Penélope, algo mas sutil, las palabras.

- Las cloacas del pueblo el ingeniero fulano -viste que ganaron los peronchos- pero era para el alumbrado o al revés no me acuerdo un quilombo bárbaro si porque matemáticas siempre le costó a la mas chica y vamos a ir a Cordoba porque con un buzo mas estaríamos aunque yo le decía que con tres pollos mas vamos a estar aunque hay que asegurarse le digo cuatro y listo porque siempre se hace la pelotuda ¿Si? Si vos sos el que dice “le sale re bien hacerse la pelotuda”

Llegó el discurso -o monocurso- al asado "per via del levare" porque si ¿vos tomas gancia o cinzano bianco? Porque viste como es, ella nunca trae ni el pan, él es un pelotudo a cuerda, si, los tengo desnudos a los chicos para el invierno, hablando de invierno no te traje hielo para el cinzano bianco.

Sisico no supo, nunca se enteró cuando, ni porque, ni como, ni con que argumentos terminó sucio hasta la cabeza, quemado y fuera de quicio, maldiciendo la ausencia de elementos mínimos para asar como por ejemplo parrilla o carbón, apenas detalles menores, o un cuchillo que tenga intenciones de cortar algo.

¿En que momento aceptó estoicamente? ¿Nunca recordará el monosílabo SI escapando del cerco de los dientes?

Cuando todo parece encaminado, el fuego encendido, la parrilla dispuesta, los comensales exactamente contabilizados, algunos niños contados como media persona1. Justo ahí, aparecen consanguíneos y colaterales en grado lejanísimo, esgrimiendo trozos congeladísimos de cosas que simulan tejidos musculares animales, en bolsas de supermercado, a las que hay que “fabricarles” lugar en el asador, al momento de dar/recibir dos besos en el aire, acercamiento de mejillas y notar que huyen del molesto olor y aspecto estético.

El cálculo de los comensales adultos se lleva con auxilio digital: con los dedos de ambas manos, el problema se presenta con los decimales, los niños, lo cual genera esmerados procesos aritméticos, al auxilio del cual no hay diseñada aún hoja de cálculo alguna.

Llegaron las 2300 y el asado esta a punto, se brindó en familia, y se lloraron los ausentes.

Hay un dios de los asados, que es argentino, que vela por estas simples almas.

Creen que pagan el esfuerzo espetando:

- Un aplauso para el asador-, Sonriéndole, algunos sinceramente. Pocos.

No es el fin, ni mucho menos, de tan triste historia.

Ya partieron raudamente todos, solo preocupa a Sisoco, su higiene ya que alguien sugiere

- Vamos a tomar algo por ahí, y apurate loco, no te vamos a esperar hasta el año que viene- Ja, ja, ja. Todos festejan el chiste y la ausencia de risas en Sisoco.

Liberadas las cañitas voladoras, saludados los lejanos con nuevos besos al aire, entregado dinero a los niños para la salida y observado rostro desaprobatorio de cónyuge ante observación “correcta” y “verdadera” para con un tercero, corroborables, verificables empíricamente, pero que en las fiestas -parece- no se pueden hacer.

Algo sugirieron de la salud de un ausente y Sisoco consultó:

-¿Hay peligro de que se salve?

Entra Sisoco por fin al baño de casa de parientes políticos, uno tiene un puesto en la municipalidad.

Busca infructuosamente al tacto, luz en ese baño, mano izquierda practicando braile en la pared, hasta dar con la caja abierta de la luz, quitarla con un golpe seco, intuyendo que eso alcanzado por el meñique es un cable. Y pies desnudos y miedo.

Iluso de él -piensa- nunca hubo luz, pero ahora se agrava ya que la puerta carece completamente de un vidrio, lo que incrementa la vergüenza potencial aunque genera algo de resplandor en beneficio del reconocimiento visual corporal.

Decide por fin, bañarse por instrumentos o IFR (o instrument fllight reference), cosa no muy difícil, ya que quien mas, quien menos, todos conocemos donde está cada cosa de su cuerpo.

Al primer chorro frío, no se enteró de la Gran verdad que vendría, porque nunca es caliente el primer minuto, chorro inaugural de la ducha.

Fue a los veinte segundos, ayudado por la voz de la segunda cuñada, que lo anotició de algo que ya sabía (o debería saber).

- En el baño de adelante, no hay agua caliente.

- ¿No te querrás bañar ... NO?

Napoleón supo decir "orden, contraorden, desorden", no importaría tanto el cruce de órdenes "bañate", "no te bañes", "salí así como estas, quien te va a ver", "son las 1230" si ellas se refirieran a otra persona, duele a Sisoco porque el mugriento en cuestión era él.

Si fuera perro experimentaría esa extraña felicidad de ver bosta de caballo recién caída para revolcarse, y terminar de perfumarse, pero desafortunadamente no era su caso.

Solo después nota que todos se bañaron allí, pero a una hora en que es posible y lícito bañarse con agua fría, no a la madrugada.

Desistió por fin de solicitar una pistola para suicidarse, porque de seguro no tendría balas.

Son malas las cauciones que sobre malos se prestan -dice Homero, pero no Simpsons.

La escasez de masa corporal del héroe haría el consumo hídrico una mera formalidad, pero al tacto recorrió el entorno en busca del jabón, ya mojado y tiritando, con magros resultados. Encuentra un frasco de shampoo o crema de enjuague o aceite Cocinero.

Una "mano amiga" extiende a través del vidrio virtual de la puerta una toalla, la misma con la que los niños van al río serrano y tiene arena de dos temporadas.

El baño termina siendo un agregado de nuevas mugres, y mufa.

Pero afortunadamente es un relato ficticio.
1¿A que edad el niño deja de ser media persona y pasa a ser persona completa? A los fines de contabilizar asadoasistentes.


CAPITULO III


La Rioja, enero 2003 AD. (a y por M.A.C.)
Miguel, personaje que merece sobradamente un rescate escrito, si los hay, deja a Aníbal -consanguineo descendente segundo grado, o sea: sobrino- a cargo de la parrilla, con instrucciones precisas acerca del asado, ingesta programada a su laboral retorno.

Hora estimada de arribo (ETA) 13:00
Asador improvisado a nivel del suelo argentino, riojano para mayor presición -a la usanza de la construcción- en casa de plan de vivienda social, Miguel argumenta hacer uno mejor en breve, ya que poco tiempo ha que vive ahí, solo apenas diez añitos.

De ninguna manera imposibilita este inmueble por anexión, de factura presurosa y precaria, la consecución del fin, a saber, la realización de un asado, ya que lleva mas de dos mil en su haber.

Bien es sabido que sabor del asado y belleza del asador (su precariez estética), son inversamente proporcionales. Casi un universal antropológico.

En medio del patio de tierra irredenta, del polvo de ausencia de lluvia por 3 años, la improvisada parrilla acusa con puntuales sonidos y olores, la prontitud de su contenido o sostenido, ya que las vísceras animales descansan sobre ella y no dentro de ella.

Dejemos contenido, el segundo se presta a errores de interpretación musical. Los músicos son dados a entender los sostenidos en otros bemoles.

Enero riojano, la radio machaca la hora pero omite la temperatura, adivinamos que se trata por piedad hacia el público. Miguel arriba tras fatigosa marcha de dos cuadras en tamaña desventaja climática.

- Imposible.

- TeJuroPorDió.

Caviló en solicitar el auxilio de un coche de alquiler, que en honor a la brevedad llamamos Taxi, indagó ocularmente su billetera y desistió estoicamente en ese preciso y no otro orden cronológico-

Dos cuadras en enero riojano, representan el equivalente a cincuenta kilómetros de cualquier geografía mundial.

Agrávase porque ningún árbol de vereda supera el metro de altura.

Ir o volver de trabajar aquí, es una proeza homérica que a la saga de Illión empequeñece, al tamaño de "marcha de Boy Scouts"

"No hay cosa tan inoportuna como el vientre, que nos obliga a pensar en el, aun hallándonos muy afligidos" dice Ulyses en la Odisea.

Los treinta años de diferencia con el tío hacen que el de cartaginés nombre dude de su capacidad gastronómica.

Además, sabemos que, algo hay parecido al afecto que los jóvenes entregan junto con el cuchillo y el tenedor para que el mayor apruebe la obra.

Los límites de lo patológico indican la prohibición de otras demostraciones del mencionado afecto, entre hombres.

Parte del mito continúa con elección de vinos, por baratos que sean, ingesta parcial IN SITU, de ciertas vísceras diseñadas para no llegar NUNCA a la mesa (E.G. riñones de chivitos), chistes repetidos hasta el hartazgo, sopado de sangre con pan calentado AD HOC, etc.

Chistes estos solo comprensible a argentinos, nativos o por opción, entre dieciocho y mil años. Difícilmente traducible y explicable a un danés -por citar un ejemplo-

Miguel observa, huele, cata por fin la zoología colección a degustar en breve y sentencia sabiamente:

-Yo lo daría vuelta, porque del lado de las brasas, falta un poquito, ahora del lado del sol... ¡ya está!.

En otra oportunidad observaba la mencionada pajera consanguínea en segundo grado, festival de Box en Madison Square Garden, argentino Martillo Roldán, la esperanza de Freyre y Tomy Hearns, la cobra de Detoit.

Tubo catódico o cañón de orticón, proyecta imánenes del match entremesclados con sugerencias de compra de desodorantes, autos, quiniela y pomada para las hemorroides.

En el cuadro inferior derecho, 20:04, titila cada vez que un minuto concluye en La Rioja (y presumimos que en el mundo) y cambia por otro.

La ingesta alcohólica, la compañía, y el griterío riojano hacen que ninguno recapacite sobre el continuo, monótono, acompasado cambio del minutero y caiga en estériles soliloquios del tipo:

- ¿Que es el tiempo?

- ¿De donde venimos y a donde vamos? Mota de polvo en el infinito, nuestra condición de nada en la nada misma. Esto pasa en el intelecto humano en un plano oculto del inconciente, a efectos que el individuo continúe focalizando los gluteos de la señorita de la publicidad de shampoo y evite el suicidio.

Afortunadamente, todos esperan un cambio en los otros símbolos matemáticos24, en el margen inferior derecho, que recuerda 42.1 grados celsius en el patio suelo patrio.

Sorpresivamente, se oculta la cifra derecha, se apaga, desaparece, todos saben que la única posibilidad es un descenso a estas horas de la tarde, donde la segunda mitad del día recién comienza en La Rioja.

Por fin aparece 41.6 y Miguel arriesga en tono severo.

-Sobrino, vaya a ponerse un pullover que está refrescando.

Celsius y no Centígrados.

CAPITULO IV

- Degüellan flexípedes Bueyes de retorcidos cuernos


- Ver el humo de su Patria natal.

Dice Homero sobre Ulises, que no consigue volver a Itaca y nos conmueve el alma, refiriéndose a asados, dos mil quinientos años antes de la existencia de un país llamado Argentina.

15 abr 2013

Asesoría de Imagen


Muy por el contrario a lo que opina la clínica psicoanalítica clásica, lo que un hombre encuentra en una mujer, no es el "objeto de amor", ni la teta perdida, ni el amor de la madre. Lo que encuentra es un sustituto a la "asesora de imagen" privada, mundial destinada a desacreditar gustos y pareceres, en lo que a estética vestimentil se refiere. Nunca la ropa elegida era la adecuada para la madre, llegando a extremos bélicos de regalar prendas amadas por los hijos, momento que da nacimiento al debate interno de la comisión o no del matricidio, no realizado en acto, gracias a coacción ejercida por artículo 87 de parte especial del código penal donde reza, "el que matare a su ascendiente, descendiente o cónyuge, sabiendo..." y el agravamiento de la pena en tantos tercios, que se computan desde la medianoche del día, sumada la mitad mas uno, en alícuotas partes.
La legítima esposa llega a suplir esa falta en los años adultos.
Todo parece indicar que las hijas hacen lo mismo en los últimos años de ese padre, que ya merecería un descanso, después de tanta mujer.
-Porqué no pasas al comedor -dijo la mujer del turco, mientras este terminaba de asar el pollo en la vereda-
-Porque Io y el Tulio nos queremo comer el poio en la vereda- argumentaba el buenaso del turco con el vaso de gancia y restos de morcilla fría en la comisura de los labios.
¿Es tan difícil de entender? Nunca se preció de ser un lord inglés para que la mujer -propia- lo empuje a eso. No creo.
-Cambiate el pantalón -sugiere ella con un tono de voz que dista mucho de la sugerencia-
-¿Porqué? -pregunta Jacinto mirando la parte trasera del mismo, como si se hubiera sentado en un banco de pintura fresca. Presume a su mujer en conocimiento de algo que él ignora.
-Te queda mal.
-Ahhh. Una vez descubierto el origen del juicio de valor1 y la no correspondencia a la categoría "pintura fresca", agrega temeroso... problema mío. Lo cual terminará generando problemas de crecimiento testicular a corto plazo.
-Te vas a juntar con todos tus amigos que andan con ropa de marca y vos con ese pantalón.
-Vos no venís, así que no te preocupes.
Jacinto ya no alude con las palabras, sino simplemente elude, y hasta por ahi nomás.
-¿Te pregunté por casualidad como me quedaba?
-No -dice ella- pero...
Inutilmente Jacinto argumenta en favor de los afectos que lo ligan a ese pantalón con el que fue a la cancha y el Luifa Artime hizo un gol, y con el que fueron a comer un asado a lo del finado "la Rana", cuando chocaron a la vuelta, que casi se matan.
Sale Jacinto correctamente vestido con un buzo oscuro, que ella le comprara sin pedirlo, es mas barato a la salud por diferencias de presión, sístole, diástole, ponerse el pantalón que ella quiere.
Baja del auto en la casa de Sisoco uno de los chicos mas pequeños de la casa sugiere.
-Tío, vienen para hombres esos pantalones- lo que le pinta a las claras la que le espera

1 Sisoco entendía que "el juicio de valor" se refiere a la acción legal del estado contra la superbanda del gordo Valor.

30 may 2011

Tratutore, traditore.

Asado


Capitulo IV

Acércase Odiseo Torres, igual a un dios, el repasador parcial o escasamente blanco adosado al varonil hombro izquierdo, cual emblema que anoticia a los asistentes su conditio “el asador” al que se dedicará el/los aplauso/s, concluida la ingesta grasoesclerósica, horas después.

Lejana ya quedó la época en que el repasador respondía a la cualidad original de: la blancura. 
Atestigua esta afirmación: la de ser el encargado del asado, no solo con el repasador. 

A la hora de comunicar, nadie como el sanvicentélida Odiseo Torres, nadie sabe como él hacer llegar información de un punto A a uno B.  Tal vez no por el camino mas corto, pero si el mas bello.

Las duras manos del héroe sostienen temblorosas y sudadas, tenedor y cuchillo de colosales dimensiones.  Proviene del largo viaje, uno que lo trajo desde la remota e incómoda parrilla al ras del suelo, a la comodidad del (sic) comedor, donde aguarda en guardia el grupo afín en gustos culinarios y literarios.  

Carraspéa, aclara la garganta finalmente arriesga, no sin dejos histriónicos en la potente voz de mando y el movimientos -peligroso- de los mentados adminículos1 hacia uno y otro lado.

-Arqueándose están ya los grasofaldezcos huesos, aquellos que tiempo hace que yacen inertes sobre los ígneos hierros paralelos, de poca esmerada higiene. ¡Escanciad el vino presto, convocad a los vástagos y enderezad los vegetales!-

Solo le faltó Izad las velas grumetes de agua dulce.

Habla de costado, como en Uruguay, como quien se comunica con la heladera y no a alguien en particular. Los niños temen algo terrible. Los grandes también, pero disimulan mejor.

-A comer que se pasa el asado. Agrega el mejor de los amigos, a modo de explicación.

El mensaje había sido perfectamente entendido, la delgada y folcautiana conexión significado / significante se había cumplido. Los rostros aguardan por una Explicación (con mayúsculas) y no traducción o descifrado. Esperan, tal vez, un porque antes que un que.

Mientras el héroe se retira, el amigo ensaya en voz baja los vulgares y esperables comentarios tales como.
 
-Es que tomo dos vasos en ayunas -y otras que en las miradas de la concurrencia, nota no son suficientes-

-Cree que estuvo en Malvinas. O si, estuvo. No sabemos - Suelta Jacinto Ruiz fiel a una voluntad y fe inquebrantable en el prójimo-

-Carga la pesada culpa de haber votado a Menem en el '89 -Ya justifica Sisoco García, hombre sin mácula-

-Creo que fue una mamadera fría al octavo mes –Ya juicio de valor y no en tono de pregunta- en plena angustia del octavo mes-

- ¿Puede haber sido Mc Pollo, martes pasado?.

Y todo continúa como en un nuevo acto.

Se suceden gritos, imprecaciones, requisitorias, mentirosas voces del truco, juicios de valor, que para el extranjero a estas latitudes lindan con la guerra civil, pero luego comprende no son mas que son criollas demostraciones de afecto.

Algo molestó al Argandóñida, Sisoco sopó la sanguinolenta superficie del vacío con un pan, u opinó sobre la cantidad de brasas debajo del chivito.

Corre Sisoco por su vida, detrás, Odiseo semejante a un dios con su cuchilla de Siete pulgadas2, jurando "cercenarle las vergüenzas" 

Jacinto cruza su desbordante figura delante del ofendido.

- No os interpongais, entre el dragón y su ira –arriesga Odiseo y agrega al indocto, en voz algo mas baja- King Lear, Acto primero.

Y como siempre ocurre en estos casos, todos continúan como salidos de un velorio, “show must go on”, o “no era peor que otras vidas” y ponen cara de cajero de banco yankee.

Ya en la mesa, el héroe levanta son sus toscas manos guerreras, una copa que amenaza romperse, con marcas de dedos de grasa de chinchulín, a través de su negligente translucidez proclama:

-Observad la crátera, mortales. Tan excelso néctar de Baco, aún toleraría (condicional), un dejo mínimo de agua carbonatada.

Uno de los niños de Sisoco, fue en este caso quien agregó:

- Pasen la soda para el tío.

1 Los que acreditan su condición de Asador, especie de condecoraciones culinarias.
2 Los cuchillos se miden en pulgadas, como toda arma. Aditamentos para matar pulgas, tal vez.