17 may 2018

Los nuevos paradigmas

Redes Neuronales, AI y las digresiones de la mente




Días atrás di por casualidad -si es que existe eso que llamamos casualidad- con el cuentro “Tlon, Uqbar, Orbis Tertius” de Borges. 

Posiblemente -a los efectos estéticos- sea mas interesante pensar que ese cuento estaba agazapado esperando, tratando la temática que trata.  Lo cierto es que ni bien empecé a recorrer esos pocos renglones, volví a experimentar el cosquilleo nasal de los veinte años, por muchos motivos, pero por sobre todo, por ese placer enfermizo que nos produce la lectura -y el arte en general- cuando nos devuelve a quienes somos.  Con un cachetazo.

El arte tiene esa facultad innata, de devolvernos a un sitio familiar.  Por ello es que la canción sugiere: “Uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida” y el arte nos empuja a ese lugar preciso, que está dentro de uno mismo pero que pareciera no ser parte de uno. 


Parece difícil de explicar pero es fácil de entender, porque no ocurre a nivel intelectual, sino a otro nivel, más primitivo, el de los afectos.


Un renglón puntual de “Tlon” me llamó la atención hace muchos años y pareciera haber estado dormido hasta ayer:


“La realidad anhelaba ceder y cedió”


Lo interesante es que entre aquella lectura de los veinte años y esta -donde ya pasé los cincuenta- hubo muchas otras, todas condicionadas por esa vara tan alta de la ficción borgiana, por lo que el marxismo, el estructuralismo, Tarantino y Piazzolla solo complejizaron esta segunda y más llamativa lectura.
 
Después de Borges, todo pareciera cuesta abajo.


La Mentira como modus operandi

Me da vueltas por el cerebro -o eso con lo que pensamos que pensamos- desde años: la sospecha de la falta total de inocencia -por parte de los adultos- hacia toda esa prolija preparación a la mentira, esa introducción “piadosa” hacia el engaño sistemático al que es sometido el cachorro humano, desde el “ratón Perez”, “El conejo de pascuas”, los “reyes magos” y sus camellos, la “cigueña” y toda esa ridícula fauna mitológica que pobló nuestra niñez, que ni es piadosa, ni es casual, como tampoco “es cielo ni es azul”. 

-Lástima grande no sea verdad tanta belleza. -Como sentensió el poeta-

Porque -convengamos- no era para llevarle una torta a la abuelita, que la madre la despacha a caperucita por el bosque, ni Hansell y Grettel se escapan también -oh casualidad- por otro bosque. Burdas mentiras que camuflan el oscuro método de control poblacional durante el medioevo, camuflaje bastante más agiornado al siglo XXI que a la brutal solución de aquel momento.  Algo que lo lleve un poco mas hacia la narración infantil de los Grimm, que hacia el gótico cuento de Lovecraft que en realidad era.


Mentira a la que se acostumbra el adolescente que llega a la edad adulta ya más acostumbrado para tomar como natural cosas como vírgenes pariendo niños, o reyes descendientes de dioses o bancos que honrarán la consigna: “el que depositó dólares recibirá dólares” y no esos bonos al sesenta por ciento de su valor nominal.


Eso que llamamos post verdad, requiere de una toma de posición de parte del creyente, posición esta que lo deja en una desventaja a la hora de tomar decisiones sobre su vida futura.  Si es por verdades absolutas que se cayeron en horas, tenemos para escribir una biblioteca.  De hecho, los bestiarios medievales son muy generosos “citando fuentes” totalmente verificables.  Anfisbenas, Dragones, Mandrágoras, Aves Fenix, y cientos de otros seres de fantasía fueron y documentados prolijamente.

Tanto como las causas penales que desaparecen ni bien el individuo cobra tanto poder que es demasiado arriesgado encarcelar.

Es totalmente indispensable mentirle al niño desde la cuna para acostumbrarlo a la mentira, esto hará que ya adulto crea en el sistema, en que su estado lo va a cuidar, que las instituciones velan por la igualdad, libertad y fraternidad.

No hace falta un esfuerzo intelectual exagerado para saber que nada de eso es cierto.

La realidad se ve invadida de Ficción

Una vez entre a una casa que tenía una ristra de ajo colgada en la puerta de la entrada. La realidad está poblada de ficción de todo tipo.  Tanta escuela primaria y tanto catecismo y tanta capacitación pedorra, nos baja mucho la vara -la que Borges puso tan alto- esa vara de la creatividad y la sensibilidad al arte.  Tanto que nos maravilla “Merli” o “La casa de papel” y el solo hecho de escapar un poco de la norma de estética Hollywood, con su previsibilidad de tensiones, la eltonyonesca musicalización, su exceso de efectos especiales, su estandarización de la belleza y su disneysación de la estética.

Otro foco tan distinto que la música de los partisanos antifascistas nos parece una revolución.  ¿Tan pelotudos somos? Sin quitarle méritos a ninguno de esos trabajos.  La vejez leí alguna vez -o inventé y olvidé registrar- es la pérdida de la capacidad de asombro.  Me molesta tanto la falta de asombro como la falta de esa angustia que produce el arte cuando ocurre.

La preparación para el Arte

Sostengo que el arte, es lo único que justifica nuestro paso por este planeta, es lo que nos conmueve y tratamos que conmueva a los nuestros.  Es lo único que heredamos a nuestros sucesores, con ADN o no. 

Para ser suficientemente permeables al arte, necesitamos una preparación. 


Fuimos preparados, somos preparados.  Siempre tenemos alguien que nos acerca un libro, o una crítica a un pintor, o un cuento de Cortazar donde critica un pintor, que vendría a ser casi lo mismo. 


“Reímos de lo mismo porque lloramos por lo mismo” decía un murguista uruguayo ante un público argentino.


Esa permeabilidad al arte es la que nos va a permitir maravillarnos y conmovernos con la epopeya del Che.  Con esa primitiva necesidad “humana” de salir a enderezar entuertos y proteger débiles.  Asumiendo como humano aquel capaz de sensibilizarse ante el hecho estético.  O lo que es lo mismo, sensibilizarse por la injusticia.  "Saltar la bronca" por el indefenso, como se dice en el barrio.


Pero aquí viene la parte más interesante. Para poder sensibilizarse por el heroísmo candoroso del Che, el individuo debe haber sido conmovido previamente por el candor heroico del Quijote.  Uno es condición y consecuencia del otro, porque seguramente en algún rincón de la formación humano-artística del Ernesto Guevara adolescente, también tiene que haber operado esa magia secreta, cuyo itinerario se inicia en las letras escritas en aquella cárcel andaluza, en esa -presunta- tristeza del encierro y la soledad de la cárcel de Cervantes, surge una de las más alegres y optimistas obras de arte de la historia -al menos la mas hermosa-, la de un par de locos que salen a cambiar el mundo, con la secreta convicción que es muy poco lo que van a lograr, pero también con la otra gran convicción con las que comulga todo revolucionario:

Peor es no hacer nada.Gaza: más de 19.000 heridos y 142 muertos | Planeta Futuro ...

Convicción que comparten todos, desde El Quijote, Sancho, Cervantes, el lector y vos ahora.  Pero que hay que hacer, como el palestino sin piernas de la foto, resistiendo en una silla de ruedas, porque “No existen los revolucionarios pesimistas”

Verdad, Bondad y Bellezas reformuladas.


Luego existe una explicación al tedio de la lectura de El Quijote.


¿Como puede conmoverse con la historia de Guevara quien encontró tediosa la lectura del Quijote?

¿Si asume que el reguetón califica como “música”, estamos en el mismo plano de discusión? ¿Puede entender la consigna “ni una menos” quien cree que el reguetón es música? ¿Estamos hablando de política y estética en dos conversaciones diferentes? Para calificar en el género humano, debe el individuo ser permeable al arte, de lo contrario estamos en presencia de seres de una categoría inferior, sabiendo como anticipamos que solo nos distingue el arte de otras formas de vida.

La paradoja del huevo y la gallina.

La paradoja se hace más evidente cuando se retrocede en la evolución estética, si aceptamos su existencia, o evolución humana que es lo mismo, o distintas caras de la misma moneda.


Cuando la sociedad en su conjunto, retrocede en la búsqueda de una cualquiera de las virtudes cardinales: verdad, bondad y belleza, está dispuesta a ceder en la búsqueda de cualquiera o el conjunto de estas.  Quien cesa en la búsqueda de la verdad, va a ceder ansiedad de belleza y bondad, y así podemos ensayar la grilla de nueve posibilidades.  Luego, la imposición de criterios más berretas (estéticos o bondadosos o veraces) hacen que bajemos los demás ejes. 


Ejercicio: El ladrón corre y un policía lo mata por la espalda.


¿En qué momento histórico ese pobre, ese “pícaro” de las novelezca del siglo XVIII y XIX, el lumpen, pasó del heroico Jean Valjean, a convertirse en el origen y explicación de todos males de la sociedad. 


El pobre que nace en la villa es el culpable de la toma de deuda externa, el tsunami, la corrida cambiaria, el cambio climático y no se cuantas cosas más. 


La adolescente pobre, embarazada y engañada, iletrada que bien debería -solo por cuestiones estéticas- llamarnos a la piedad, se convierte en la:

-Negra villera que se embaraza para cobrar un plan-

¿Como dejamos que esto ocurriera?


Sería más que interesante narrar -partiendo de estos nuevos criterios- la historia de un revolucionario palestino, hijo -natural- de un albañil y una adolescente, que viene a levantar esclavos contra un imperio, partiendo de una narración al menos extraña: “habla con dios, que es su papa” a lo que luego suma “La tierra para el que la trabaja” y echa a los cambistas del templo.  ¿Porqué concurso delictivo deberíamos encarcelarlo? ¿Consumo de estupefacientes? ¿Mitomanía? ¿Asosicación ilícita?

La estética no es independiente de la política

La falta de sensibilidad estética -o de baja calidad- tiene por resultado ciudadanos de baja calidad política, un eje discursivo no es distinto de otro.  Ciudadanos poco críticos en lo estético nada indica que puedan serlo -críticos- en algún otro aspecto.

Obvio que es más cómodo hacer palmas con la chacarera festivalera que Juan Falú, que encima es medio peroncho.


Luego, Tinelli es funcional al avance de la derecha en la Argentina, tanto como Dady Yankee lo es en la política yankee


Si no te conmueve “El viejo Matias” de Victor Heredia, es porque seguramente tu Yo no alcanza a hacer ese “enlace” -o link- entre el anciano tirado en la vía y el capitalismo, porque asumis que son dos variables independientes.  Hubo un momento en que la humanidad se conmovía de un niño comiendo en la basura y sus mocos verdes llamaban a la piedad.  Hoy el niño es merecedor del tiro en la cabeza, que no asombra a nadie y menos aun, llama al levantamiento popular.  Se premia al adulto uniformado que lo mata.  Y no nos mueve un dedo.

¿Que ese niño no tenga mi ADN, en modo alguno resta puntos para que califique de hijo mio?

¿Que Goerge Floyd no comparta ADN conmigo resta algo para que califique de: mi hermano?

Gracias grieta por separarme de toda esa gente que no dijo nada cuando mataban niños por la espalda y hoy se horroriza ante la trepada del dólar.


Detienen a policía acusado de asesinar a George Floyd

24 sept 2017

Hostería Malacara



Hostería Malacara en Villa Cura Brochero





- El camino es sinuoso:
Cuantas veces temiste al sueño viajando en anchas autopistas de múltiples carriles?  En el camino de las Altas Cumbres vas a fruncir tanto el upite que mantendrás los ojos abiertos hasta 2 días después de la llegada a destino. No hay PEAJE, esa violación diaria que asumis como natural en este camino no existe.

- Multiclima:
en las dos horas que dura el viaje, vas a experimentar diferencias de temperatura, nubosidad, precipitaciones, deficiencias gástricas, eruptivas contagiosas y vueltas a la normalidad a lo largo del camino, no te asustes, es normal.  Eso que ves a la derecha chiquitito es el pueblo, lo que media entre tu vehículo y él se llama precipicio, evitarás usarlo para disfrutar la experiencia a pleno.

- La Hostería solo tiene desayunador:
Viste que hay hoteles hiper chetos en los que tenes que vestir "elegante sport" para ir al restaurant? No es este el caso. Eso si, el pan casero del desayuno suple esta deficiencia.  Podes desayunar de ojotas y bermudas.

- No tiene Wifi:
Gracias a ello vas a poder COMUNICARTE con tu hijo de diez, tu hija de ocho y tu mujer.  Seguramente todos dejarán por unos días facebook, pinterest, instagram y twitter para HABLAR.  Te salvarás de escuchar "Despacito" -algo que REALMENTE no se paga ni con todo el oro del mundo- o los grititos histéricos de las novelas de Disney por unos días. Posiblemente esta cercanía verbal te obligue a preguntar sus nombres.  Aprovechalo, no vas a tener muchas oportunidades mas en adelante.

- No tenemos ascensor, porque tampoco tenemos mas pisos que el primero, subir esas escaleras diariamente al desayunador contribuirá a tu calidad de vida, por aquello de sístole y diástole, oxigenar la sangre y esas cosas que hablan los médicos, que siempre encuentran motivos para retarte.

- Personal bilingue:
La Pepé y el Mandi no hablan ingles fluido, pero van a colaborar en tu comunicación con los lugareños, que hablan en "chuncano", un dialecto de raiz latina, de eses aspiradas, de difícil comprensión al forastero.

- Podrás recorrer los sitios por donde anduvo el santo José Gabriel Brochero, que no era un cura que vendía broches por las Altas Cumbres, como muchos creen.

- Los coloridos de la feria de vereda BELLAMENTE dispuesta en su frente, nada tienen de enviarle a los colores de "caminito" en Buenos Aires, la escalera de Lapa en Rio de Janeiro o las festividades del dia de los muertos mexicano.

- Las sábanas, frazadas, camas y colchones son fiadas, pero no te preocupes, no lo notarás a nivel visual ni a nivel tacto.

- Respirar aire puro puede no ser tan perjudicial como parece a simple vista.

- Como en el 504, lo mas importante, sigue siendo el individuo y su alegría, disfrutamos de la sonrisa, corremos agretas y ansiosos. Disfrutamos del "dolce far niente".

15 sept 2017

Los Arquetipos

Los Arquetipos, los pelos largos, la barba y el martirio

“How long shall will kill our prophets
while we stay aside and look?”
Rendemption Song - Bob Marley

Los que habitamos el lado occidental del globo, aceptamos como valedera -o verdadera- la historia que da nacimiento a nuestra cultura, allá muchos miles de años antes del nacimiento de un palestino de barba y pelo largo que vino a cambiar el mundo.

Por convención aceptamos que entre siete y diez mil años antes del nacimiento de ese lider revolucionario que en honor a la brevedad llamaremos solo Cristo; en medio del Mediterraneo, mas precisamente en la isla de Creta, los minoicos mandaron construir un laberinto para encerrar un monstruo que amenazaba su civilización. El Minotauro. Mitad bestia, mitad humano.  Minoicos, minotauro y su rey Minos, parecieran dar nombre a todo.  Las cosas son a partir de ser nombradas.

Este monstruo periódicamente satisfacía algún apetito -la historia no se molesta aclarar cual- comiendo siete doncellas y siete mancebos.

Se entrega voluntariamente a la pasión Teseo, un joven de pelo largo y barba, desoidor de lo que manda la ley o canon.

Preste atención lector, este -aparentemente mínimo detalle- la sordera a lo que manda la ley y su correlación con el exceso capilar, pareciera ser una constante a lo largo de la historia.

La historia, esa misma que escriben los que ganan.

Alegoría tal vez, el costo que pagaban los griegos por la paz, era sacrificar sus jóvenes pelilargos, los mas aguerridos, hermosos, honestos y contestatarios de su sociedad. Muchos de esos rasgos veremos repetirse en otros personajes a lo largo de toda la historia occidental.

Por falta de creativos, por mágica o por simple comodidad para los futuros rápsodas; la historia vuelve sobre sus pasos y se repite constantemente, cíclica, periódica, entregando sus mas hermosos seres a la pasión a cambio de la paz de la sociedad toda.

Cierta corriente de pensamiento blasfemo habla de "sincretismo", especie de plagio que utilizan las religiones nuevas al valerse de los mitos de las anteriores, actividad estoa que explicaría en gran medida el porque del Moisés judeocristiano y su parecido -en grado de exactitud- con el Osiris egipcio, ese dios que sobreviviera siendo apenas un bebé a las aguas del Nilo en una cesta de mimbre, solo que algunos milenios antes a la narración judía.

La opción es pensar que los egipcios, astutos como eran para los números y la física, ya contaban con la máquina del tiempo y viajaron al futuro a copiarles a los hijos de Abraham.

Que la historia egipcia esté escrita en jeroglíficos inentendibles, pareciera otorgarle cierta de originalidad a la de Moises.

Gaby Michetti, con su poder de síntesis, lo aludiría como "El Coso". 

El lampiño Heracles griego, copia del Melkart fenicio, poco tienen en común con el barbimelenudo Jesus de Nazareth, que nació en Belén.  A excepción, claro está, de nacer de una virgen el veinticinco de diciembre, devenido luego activista revolucionario, que hablaba de paz a las multitudes y cuya única acción violenta documentada es echar del templo a los cambistas; algo mas parecido a los fondos buitres, que a los arbolitos peatonaleros de la época.

Un hecho común deja un hilo de Ariadna a lo largo de la historia, conductor; la muerte violenta de estos seres de parte del monstruo -sic- en beneficio de la pax romana.

La historia es un ciclo de eterno retorno de esos seres que se repiten dialécticamente, como nos indicara otro pelilargo barbudo, el que escribiera “El Capital” en el siglo XIX, con apenas veintinueve tiernos añitos.

Hasta que a fines del siglo XIX, un barbudo de pelo corto -esta falencia capilar posiblemente explique la desviación intelectual- escribió una teoría acerca de deseos sexuales reprimidos sobre nuestros progenitores, lo que le valió la huida horrorizada de algunos discípulos, entre ellos la de Carl Jung -pelicorto también- que vino a explicarnos que desde el nacimiento, estamos predestinados a cumplir con un mandato mágico, debemos correspondernos con ese arquetipo, signo del zodiaco, bajo el cual nacimos.

Parece que no tenemos elección de elegir ser algo muy distinto de aquello para lo que nacimos. Aquí radica en gran medida el porqué la mayoría de estos nuevos Teseos, esos que entregamos periódicamente al monstruo -hoy llamado gendarmería nacional- Estos pibes desconocen su destino.

A eso se deba posiblemente su candidez, su bondad, su particular manera de darse a la vida.  Parecieran vivir mucho mas intensamente que sus pares, dependientes de comercio o bancarios, por solo citar dos ejemplos gremiales a la vista.

El único que sabía de antemano que iba a morir de forma violenta por la paz del mundo era Cristo.  Yo particularmente opino que esto es parte de la historia que después narran de él sus cronistas.

Ni el che Guevara, ni Carlos Fuentealba, ni Maximiliano Kosteki, ni Darío Santillán, ni Mariano Ferreyra, ni Pocho Leprati, ni el nuevo Santiago Maldonado, sospecharon que son la cíclica y eterna rencarnación de ese Teseo, que vuelve a camuflarse de hombre a este planeta, con el resto de los mortales, a entregarse a la pasión, morir en manos del monstruo, sacrificando su vida para que cambien algunas cositas mínimas, para que nada cambie.

Llamativa en extremo es la falta personajes femeninos en la historia, como si no entregáramos una mujer cada veinticuatro horas al monstruo.  La historia no documenta nombres femeninos, solo los conocemos por su colectivo: "Las Hilanderas de Manahattan", o "las Madres de Plaza de Mayo".

Imaginamos es para su cuidado.

Recuerdo otro barbudo que "se entregara voluntariamente a la pasión", Sócrates, ese "loco" que deambulaba por las calles de Atenas incomodando a sus prójimos o próximos con preguntas similares a estas:

- "¿Cuidaste hoy de tí?

- ¿Te conoces a ti mismo?"

Lo que nos devuelve a averiguar nuestro arquetipo.

Siendo niño mi debut en las tablas fue interpretando al personaje mas importante que pudiera alguien imaginar, al General San Martín, especie de Terminator de verdad.  Un ateo intelectual que se niega a pagar la deuda externa.  Mi ídolo.

El guion indicaba que ingresaba un soldado -Sergio Fraga- indicándome que un niño se presentaba de voluntario, San Martín, asombrado preguntaba

- "Un niño, que pase"

Pero mi voz salió un par de semitonos por encima de la normal, corregido por una sonora carraspera, cosa festejada por el público con estertoreas risas, sin imaginar que troncaban mi futuro como actor.

Pasan los años y practicando basquetball hago mi primer doble, pero en el aro que debía defender, por lo que se repitió aquella vergonzosa carcajada global.

Hace un par de años, hice un aviso publicitario deliberadamente cómico, inconscientemente orientado a despertar risas. El objetivo original era vender un auto verdaderamente cómico.

Los datos mas optimistas hablan de cifras de siete dígitos de "visualizadores" de este aviso. Tapa dos días en Clarín online, hablan de mas de diez millones de visualizaciones.

Asumo de todo esto que mi arquetipo no es heroico, por mucho que me esfuerce dejándome la barba.  Mi rol en esta historia cósmica pasa mas por el carril de la comedia que la tragedia.

Si existiera un balance celestial del karma, en el que almacenáramos buenas y malas vibras, sería muy difícil establecer un tipo de cambio a moneas de uso legal y corriente, por caso dólares estadounidenses, de poder hacerlo, doce millones de usuarios riendo de esa publicidad a un dólar cada uno, que seguramente hubieran pagado de buen grado por su risa, me hubieran convertido en millonario automaticamente.

¿En quien reencarnará Santiago?

¿Estamos preparados los barbudos a hacernos cargo de ese Karma?

Porque todos sabemos que esta política de seguridad nacional nos convierte en potenciales Santiagos Maldonados.





  

28 may 2017

El Apleph

Recuerdo con mucha alegría mi niñez en Baradero, un pueblo del norte de la provincia de Buenos Aires, por allá por los tempranos setentas.

Recuerdo en Winco de casa y los discos, algunos de pasta de setenta y ocho revoluciones. 

Entre los conceptos que absorbemos en la infancia, algunos se nos graban a fuego en la carne, el concepto de finitud recuerdo haberlo pensado a partir de la música. De toda la música que iba a poder aprender, escuchar, recordar.

Recuerdo haber fantaseado (Flashado) un prodigio que encerrara toda la música que pudiera haber existido.  Sostengo la necesidad del neologismo Flashear, por sobre otros mas castizos pero menos claros respecto de esa acción.  Los niños flashean y es parte del crecimiento.

Sabemos que los niños son propensos a imaginar prodigios.  Deberíamos incentivar esta actividad.

Calculo no haber pasado los seis años.

Recuerdo la pileta chiquita del club con mi tia Cali y la música de fondo.

El flash infantil pasa por lugares extraños, improbables, locos, pero siempre simples.

La adolescencia llega para acercarnos certezas, hormonas, nuevas músicas y gentes, opiniones, las operaciones formales y la certeza absoluta de poder llevarnos el mundo por delante.  Otras finitudes también.

El costo de este Upgrade intelectual, es la pérdida de la inocencia.  Nunca mas nos detendremos horas a mirar el loco tránsito de las hormigas con sus cargas en ese patio de verano, ni nos sentaremos a mirar nubes o andar en bicicleta, por el solo placer del cansancio; o detenernos en las actividades de los pájaros, o medir la altura de los pastos, no solo porque perdemos interés, el mundo nos convenció -hay un esfuerzo muy grande ahí- que hay asuntos mas importantes.

Tarde descubrimos que es mentira, como gran parte de esas certezas que nos imponen a fuerza de publicidad, pero ya no podemos sentarnos en el patio a mirar las hormigas, corremos el riesgo de ser encerrados.

En esa adolescencia posiblemente demos con libros de Brádbury, Cortazar o de Borges.

En Borges dí con la imagen del Aleph en el zótano de los Daneri, el auto referencial Carlos Argentino y recuerdo el flash.  Querer escribir es natural de la adolescencia, saber que nunca voy a ser Borges o Cortazar llega tarde, cuando comprendemos que no hace falta.

Solo es importante poder volver a conmovernos, como cuando leemos a Galeano.  La segunda, tercera, las N veces que leas a Galeano debe conmover.

Una tarde de los ochenta, caminando por la peatonal de Córdoba, una de esas ya inexistentes disquerías ponía "el arriero" de Divididos, y algo de aquella lejana emoción volvía.

Aprendemos que lo realmente importante es la emoción, aquello que nos toca alguno de esos duendes que habitan la memoria.

Oscar Wilde decía que la música nos recuerda una felicidad que nunca existió.

Días atrás aparece en el teléfono una publicación de algún amigo -espero- compartiendo un tema de Roberto Carlos, puede haber sido "La Distancia" o "Que será de ti".

Y volví sin siquiera pensarlo a esa sala de espera del dentista, donde sonaba un Winco con un único LP de Roberto Carlos, eterno y cíclico, con esos temas, recordando acorde por acorde, cadencia por cadencia, palabra por palabra como solo la permeable memoria de un niño de seis años puede recordar.

Cabe una aclaración para los que no saben lo que es el Winco.  Este elemento musical contaba con un mecanismo mágico.  Al llegar al final del disco, este levantaba el brazo que capturaba la música del disco y comenzaba nuevamente. 

Lo que en programación se conoce como un bucle.

La voz de Roberto Carlos competía con el torno del dentista.  Casi siempre perdía.

Y hay emoción, hay muchísima carga en esas canciones, que no tienen virtud alguna -aparente- pero que ingresaron al intelecto en un momento muy importante.

Y el Aleph musical llamado youtube, nos permite acceder a toda la música que pudo haber existido.

Y el prodigio que alguna vez imaginé imposible es realidad y es la eternidad instantánea porque si la música nos recuerda una felicidad que nunca existió, youtube va a traerme solícito lo que necesite.

Hasta la llegada de youtube, estábamos pendientes de aquello que nos trajera la radio.  Eramos presas de la incertidumbre.

Desapareció la incertidumbre radial.  La radio indefectiblemente va a hacer sonar reguetones, si no es "despacito" va a ser la piba que pide el taxi, de esas que hablan un castellano estupidizado de rimas de primaria especial o esas chacareras reguetoneadas.

La única emoción que aflora es la del asesino serial, que nos cuesta reprimir.
Imagino que estos niños que hoy escuchan "despacito"dentro de cuarenta años lo recordarán con cierto candor.

¿Nos prepara el sistema mediante el arte a una vara muy baja?

¿Nos mata la necesidad del arte y el Flash?




31 mar 2017

Maestra pedaleando bajo la lluvia.



Dudo de mis convicciones, siempre lo hice no voy a cambiar ahora.

Es mi secreto para trabajar la humildad para poder crecer.

Tenía mis -pocas, es cierto- dudas sobre el conflicto docente y ser "idiota útil" como leí hace poco en facebook.

No me preocupa mucho esa opinión, ya que seguramente se debía a que su novia me tiraba onda.  Imbéciles de cuernos sensibles.

Me jacto de pertenecer a la estirpe de los convencidos que la educación es uno de los mas sublimes actos de amor, lo que convierte en inmune a la imbecilidad de facebook.

Llovía a cántaros esta mañana en Alta Gracia. Parece un detalle de color.  No lo es.

Mi preocupaciones de la mañana no iban mas allá de donde estacionar el auto para que no se mojen las nenas al entrar a la escuela.

De pronto, a la derecha de mi auto, sobrepaso una maestra que pedaleaba con mucha dificultad, quince centímetros de agua en las ruedas de su bicicleta.

Toda recubierta de nylon en formato rompevientos y bolsas.  Mochila en el pecho, una mano en el manubrio, en la otra el paraguas.

Mica la saluda con la mano y agrega mirándome:

-Mi seño de gimnasia- Como si necesitara justificar el saludo.

La presumo empapada, madre, hija, sensible, compañera, pobre, par, sustantivo que en definitiva aglutina todo lo anterior.

Me duele -mucho de verdad- imaginar a mi hija maestra, mi hermana maestra, mi mujer maestra, mi hermano maestro. 

Mis maestras, por esa máxima de Sartre:

"Uno es lo que hace con lo que hicieron de uno"

Lo poquísima cosa que soy, lo debo a esas personas que me enseñaron a dudar.

No se porqué anda va en bici. 

No es culpa de este gobierno.  Exclusivamente.

Y hay malnacidos que los verduguean a los docentes.  Que restan importancia a su lucha, que secretamente opinan que son vagos, que pasan carpetas médicas y los o las ningunean.

Afortunadamente existe la grieta que nos separe de quienes opinan eso.

-Si dudas del camino -Dijo don Juan de Castaneda- busca el camino con corazón.

Nos reímos de lo mismo, porque nos duele lo mismo.

Nos duele la educación, docentes incluídos.

19 oct 2016

Niunamenos



La piedad, es algo mas que esa piedra que talló Michellangelo en el renacimiento y que descansa ni bien uno ingresa a San Pedro, a la derecha.  Imposible no experimentar piedad, observando el rostro de esa mujer con el cuerpo del hijo muerto en sus brazos.

La piedad, amig@s, es esa capacidad que vino con el homo sappiens -como especie- y lo faculta para condolerse del prójimo, para sentir como propio el dolor del otro, tan necesaria para la supervivencia de la especia, desde los glaciares para acá.

Cierta corriente antropológica sugiere que la piedad fue inprescindible para salir de la horda primordial, de hecho sabemos que un homínido femenino a la que apodamos tiernamente Lucy, vivía en sociedad hace mas de tres millones de años, a partir de una quebradura y posterior soldadura de su femur.





Durante siglos -esta llamada piedad- pareciera que sirvió de aglutinante social,  después de "El Malestar en Cultura" de Freud, nos quedan serias dudas de su funcionamiento en la actualidad, como si se hubiera roto algo en el tablero de la humanidad, justo en el manómetro que indica "control de la piedad"

Pareciera que perdimos esa cuestión empática de colocarnos en el lugar del otro, para sentir su dolor.  Creo que este es el principal logro de la sociedad de consumo, como si la unica consigna válida fuera "a mi me va bien, el resto que se joda"

También creo que estamos jugando con fuego y las pruebas están a la vista.

Hoy asistimos atonitos a discursos sosteniendo que el problema de nuestro pais se debe a los planes sociales, por lo que corremos el foco de esos hombres de traje, por lo general gringos formados en universidades extranjeras, que manejan la economía del mundo. 

¿Hacia donde miramos en su lugar?  Miramos a la negrita y -volviendo a lo freudiano- a su culpa, la colocamos en el lugar de la culpa.

Su culpa de haber nacido mujer
culpa de nacer en un barrio pobre
culpa de no terminar su educación
culpa de no saberse cuidar en el amor
culpa que se fuera ese varón que la embarazó
culpa de no saber defenderse

La lista podría estirarse hasta lo grotesco.

El gran triunfo de la derecha es valerse de nuestro sadismo, porque -aceptémoslo- nos gusta pegarle al débil, al que está en el suelo.

Aunque nos cueste reconocerlo, lo hacemos porque es mas fácil que exigirle derechos al poderoso.

Para poder esgrimir un cartel de #niunamenos, debemos primero revisar se sótano lleno de opiniones.

No dejes que cualquier petardista te llene de odio, terminas confundiendo al enemigo.

"Cuando vemos un negro venir, cambiamos de vereda" sugiere Michaell Moore en "Estúpidos Hombre Blancos", sin embargo -continúa- "ningún negro inventó la bomba atómica, ni piloteó el avión que la arrojó sobre Hiroshima, ni declaró la guerra que costó 100 millones de vidas, en ninguno de los bandos"

6 ago 2016

Los personajes del YO


A medida que crecemos vamos aprendiendo a armar personajes para ser aceptados en distintos entornos. La familia nos exige un comportamiento, la casa de los tíos, otro; la de los abuelos, otro.

El individuo, a medida que crece, va camuflando su pensamiento con el verbo. Retórica que le llamaron los griegos. Agiornamos el Yo para poder ser aceptados en la sociedad, o mas correctamente, las sociedades, esas mini células de individuos que se reúnen por compartir neurosis similares.

Comportamiento este de esconder quien es uno, como conditio sine quanon para entrar a circuitos puntuales, por caso, el café de los sábados de los maqueteros, gente que se junta a discutir sobre copias a escala de barcos antiguos.

La etimología de la palabra persona habla a las claras de esto, hace referencia a la máscara que usaban los actores “per sonare” en el teatro. Esas de la tragedia y la comedia, la sonrisa exagerada… si esas.

Convengamos, no somos la misma persona que entra al lugar de trabajo, con una remera careta -planchada- y mocasines, que el que sale al recital de rock y va al cuarteto otro día.

El tipo que entró por primera vez a la casa de los padres de ella, no es el mismo que abre la heladera y se rasca el culo -en un solo y mismo acto, aunque parezca mentira- a los tres años.

Podemos imaginar que este mismo pibe concurre a misa los domingos, la de la tarde, donde hay mas minitas, solo porque le gustan algunas, porque en realidad no se traga ni ahí la palabra del señor. Va porque están estas minitas pura y exclusivamente. En realidad está acumulando puntos.

No es la misma persona cuando juega al fútbol con los amigos y le están pegando a uno de ellos, a los 10 del segundo tiempo, que ese otro que argumenta basándose política frente a un imbécil que asegura tener la posta del asesinato de Nisman, a partir de un banner en TN. El instinto homicida es el mismo, cabe aclarar.

Ahora hay momentos PLUS ULTRA, cuando toma un par de birras con amigos y sale etiquetado en facebook, pulgar arriba en una mano y en la otra el vaso. Si el individuo es mujer, es obligatorio el quiebre de cintura.

Otro individuo totalmente distinto es este personaje que se apodera de él -o de su alma escasamente cristiana- a las 0400 en el casorio de la hermana, cuando suena las estrofas musicales de “de reversa mami”, demonio del que recién logra despojarse a las 1600 del día siguiente, no sin un altísimo costo en analgésicos y/o vómitos.

Hay casorios en los que debe respetarse mas etiqueta que en otros, o demorar lo mas posible la llegada del troglodita que palmea traseros de niñas, a riesgo de ser objeto de golpizas. Existen otros casamientos en los que está literalmente prohibido. Otros, en los que en cambio, está totalmente permitido, el propio por ejemplo. Lamentablemente esto lo descubrimos por lo general a una edad donde ya ni recordamos cuan divertido era.

Ahora bien, es cierto que existe una norma tácita -no escrita- que prohíbe, onda código penal “se castigará con un número no inferior a veintiocho zopapos al que palmeare y/o acariciare traseros de novias en bodas, por bonito o redondito que fuere...” También es cierto que existen agujeros negros del derecho, dentro de los cuales podemos incluir los casorios. Nunca hay denuncias penales en las bodas y todos hemos observado, en mayor o menor medida, acciones que bien hubieran valido sus veinte años de prisión, como mínimo.

Convengamos que la ingesta de tóxicos de distinta índole -las bodas son generosas en tóxicos de diversa calidad y efectividad- contribuyen a la liberación de estos demonios internos, que parecieran dormir aletargados, pugnando constantemente por salir, como perros de departamento, a “dar asco” como gusta decir uno de los peores personajes de un amigo del alma.

Todo humano medio, de la cultura que fuere, debe adecuar el yo para escuchar estupideces y poner cara de velocidad, por motivos de lo mas variados posibles.

Por expectativa -hasta incierta- de sexo, doctos y probos varones han debido soportar estoicamente y sin una mueca, argumentos en favor de canciones de Miranda, hasta el recitado de “chanchito picarón” o torturas de distinta índole.

Por serles prohibida -por mandato imperial- la piedad -al decir de Borges- otros deben soportar loas a la gestión del intendente Ramon Mestre Jr. Sin poder hacerse pis de la risa.

Para estas emergencias, soltar la risa sin querer ante tamaña pelotudez, es importante pre armar una excusa:

- Sorry, me acordé de una piba amiga que me contó un chiste.

Seguido de una breve sinopsis del chiste que nos permita salir medianamente bien parados de la risita o carcajada frente a tamaña pelotudez, por un lado, y por otro, salir del tema para no seguir corriendo riesgos innecesarios.

Los taxistas son proclives a poner a prueba los personajes de sus pasajeros, con sus discursos pro Servicio Militar Obligatorio, o Pena de Muerte o el subsidio a las negras embarazadas o “con el que mejor estábamos era con el Turco”, mientras este pobre pasajero debe mantener vivo de alguna forma el personaje del escuchador, por el solo cometido de llegar a destino, guardando celosamente -pero con grandísima dificultad- la pregunta:

“¿Estas haciéndome una cámara oculta o te comiste un big mac?”

Nada impide, sin embargo, en ciertos y determinados momentos, en presencia de ciertas personas, el encendido del firewall intelectual diseñado e implementado por el semidios Odiseo Torres, embellecedor de realidades.

Ante la inminencia de la aparición de este tipo de “obligatoriedad de oreja”, este “antivirus” no deja pasar al yo -al de verdad- estas opiniones y le indica al individuo los momentos oportunos para soltar cabeceos afirmativos, las risas o las frases:

-¿Me estas jodiendo?

O las expresiones asombraticias

-¡Jodeme!

Para que el mencionado taxista lo lleve a buen puerto en la felicidad de haber encontrado un alma afín.

El correcto uso del firewall requiere de cierto entrenamiento, porque de tenerlo encendido constantemente el individuo se pierde de lo mas sabroso de la vida, los motivos de risa. Se aprende a encenderlo en el momento preciso, con cierta práctica se automatiza el encendido con solo verle la vestimenta al interlocutor.

-Hola loco -me cuestan cada vez mas los nombres propios- ¿Como estas? CLICK. Bzzzz. Encendido y funcionando.

Podes escucharlo cinco horas sin que se te altere el ritmo cardíaco, hasta incluso responder las frases y latiguillos pre armados de manera cuasi inteligente. Nadie lo nota.

Hay personajes de seres muy mal nacidos que incluso con el firewall encendido logran intercalar en la comunicación alguna maldad, una frase del indio, por solo el placer de escucharlos preguntar:

-¿Que indio?

- Solari

Y cuando la cara les trae la nada misma, agregan…

- El que jugaba en San Lorenzo.

- Ah – y ven como crece la nada-

Imprescindible llevar Firewall donde hay riesgos, caso reunión de promoción mil novecientos ochenta y tanto Comercial Fulano, gente a la que hace treinta años no se ve, no es del todo polite interpelar al que cuenta los mismos chistes Delsellianos de adolescente alcoholizado, llamándolo a la realidad y su condición de cincuentón.

Tampoco en conveniente en foros o congresos empresariales, hacer la “V” de la victoria peroncha, para indicar estar de acuerdo con alguna ponencia. No compañero, no lo hagas, te entiendo, te sale de adentro, pero no lo hagas. Te cuento, en estos círculos se estila el “todo bien” -se pronuncia tobien- y bien va con B larga, no V corta.

Si en cambio es perentorio -en estos círculos- hacer las comillas con los índices y medios de ambas manos para enfatizar frases. Decir “hacer foco” en lugar de “hacer hincapié” que alude a lo mismo, pero bastante mas demodé, o utilizar el adverbio de cantidad “nada” como punto final de todas las oraciones, acompañado de leve levantada de hombros.

Es tendencia.

Hay quienes confunden el personaje y sacan el que no corresponde en momentos inadecuados, la clínica les encontró el título de sociópatas.

Hay quien sugiere que no hay malas palabras, sino lo que hay en realidad son palabras usadas en tiempo y lugar inadecuados. Una palabra puede malograr la calificación para el empleo en la entrevista laboral, o para granjearse el respeto del alumnado, o la cara de asombro de los suegros.

La voz popular encontró el verbo “derrapar” como el mas adecuado para referirse a estas acciones verbales.

-¿Te bancás los pibes en la cara? Pareciera ser muy mala frase para final de cuento de sobremesa. Lamentar la muerte de Hugo Chaves, resultó mas grave para Sisoco, horrorizados mutuamente todos.

Basta el asombro de uno solo de este binomio matrimonial, por lo que fuere, este último se encargará de convencer a su par, para luego ejercer con su descendiente las acciones destinadas a llamar al orden la individuo que no utilizó el personaje adecuado en el momento y lugar adecuados. No en cualquier lugar ese puede ser peronistabolivariano.

Para ser mas exactos, no se puede ser YO en cualquier lugar y momento. Hay que ser quien se espera ser.

Cualquier acción puede delatar al personaje inadecuado en el lugar inadecuado; ropa, aros, escupitajo interdental, encendida de algo para fumar, tic de restregado nasal, mirada al contorno de la novia.

Esos personajes empiezan a tomar forma en la medida que el individuo necesita interactuar con el medio, salvo los técnicos que mantienen un solo personaje jamesboniano. A cierta edad universitaria estos personajes llegan a madurar y convivir armoniosamente en el yo, amesetados, momento en el que alcanzaron un punto justo y trabajan solos, como bien sugieren los escritores.

Mantienen al individuo con vida, relacionándose sin mayores sobresaltos -o no- apareciendo en escena a medida que se los necesita. Este yo comienza a hincharse las pelotas de mantener tanta gente y empieza a sacarse de encima los personajes que detesta y empieza a ser el mismo. Contesta al tachero lo que corresponde y palmea el trasero de las minitas en el casorio.

Sócrates bebiendo la cicuta es un claro ejemplo del “conócete a ti mismo”.

La experiencia nos muestra como con la edad, todos estos personajes terminan confundiéndose y se convierten en uno solo, homogeneidad perfecta que se consigue -estimo- solo a instantes del final terreno.

Cancionero Infantil


Hemos perdido la hermosa tradición oral de las canciones con que los padres (para no decir exclusivamente madres) acunaban a los niños.

Dejamos en su lugar, un frío y vulgar dvd -en ell mejor de los casos- de muy dudosa procedencia, adquirido en la vereda, con versiones latinizadas de nuestras amadas músicas.

Recuerdo con ternura la historia del conde de Marlbrouhgt, que se fué a la guerra de la suceción del trono de España y no volvió mas, ni para pascua ni para navidad.

Es menester hacer una reflexión acerca de esa música infantil, no desprovista de crítica.

Trataré de ser lo mas ordenado posible, haciendo foco en aquellos puntos que han sido motivos de preocupación desde hace años. Esto no es una lista definitiva, ni mucho menos, pero sirve como para que imaginemos hasta donde nos mintieron.

Chino pero no tanto
Hay una canción de un chino capuchino mandarín, de la era de la era del Japón.  Es cierto que cuando nos nombran Uzbekistan o Kazajistán, o Birmania, nos cuesta bastante responder acerca de datos ciertos como cantidad de habitantes o capital, pero China y Japón deberían ser distinguibles a simple vista.

Arroz con leche.
Esta canción, cantada exclusivamente por niñas en los juegos de ronda, sugiere en alguna parte que estas pequeñas se quieren casar

“con una señorita de San Nicolás”

Letra que anticipa muchos años este avance social del matrimonio igualitario, enarbolado por el Kirchnerismo como una conquista “peronista” cuando en realidad escuchamos estas estrofas durante la fascista dictadura de los setentas.

¡Que vienen ahora con que estamos a la vanguardia de toda latinoamerica en terminos de igualdades!

Sube el mono a la palmera.
Esta hermosa canción infantil, nos narra la historia de un mono que sube a una palmera, hasta ahi, si bien el tramo recorrido es corto, no encontramos “grietas” en el discuros, pero concluye la oración: “a buscar una banana” lo que nos desorienta un poco.

Dudamos que el mono en realidad está algo pasado de fármacos, o estamos en presencia de una palmera inventada por Monsanto, o la opción de mucho mejor vuelo intelectual -que yo prefiero- de pensar una verdulería en la cima de la palmera.  Si algo debemos despertar en el niño es la inventiva.

La Cucaracha
La que mas me gusta es esta, por muchos motivos como veremos.

Originalmente este corrido andaluz, devenido mejicano, era entonado a comienzos del siglo XX, por los partidarios de Pancho Villa, lo que posiblemente motivara su aggiornamiento.

Eso de “pa ponerle en el sobrero, del famoso Pancho Villa” no genera problemas mientras el niño tiene muy corta edad, ahora bien, cuando este ya pasa las de las operaciones concretas a las formales piaggetianas, los adultos del hogar deben vérselas difíciles con las explicaciones sobre terminos como revolución, como murió don Villa, la reforma agraria y esas bellezas de la economía política, que todos sabemos que no deberían ser pero aceptamos el acuerdo general que son y no hacemos nada.

Pareciera -visto así- mucho mas cómodo hablar de curas pedófilos.

Lo realmente interesante viene con el maquillaje que sufrió en: “porque no tiene, porque le falta” que raya lo macabro, al quitarle al pobre insecto “las dos patitasas de atrás”, algo que nos recuerda a Kafka; todo esto para evitar decir: “marihuana pa fumar” como sugiere el texto original mexicano de principios de siglo XX.

Señora vaca
Este se lleva todos los laureles.

“Yo le doy gracias por todo lo que nos da” dice el niño y comienza una enumeración bastante Light, vomitiva de tan "polite".

En esta enumeración solo aparecen la leche y sus derivados, es entendible.

¿Porqué?

Esta idealizada vaca en cuestión, de hecho no nos da nada, todo se lo quitamos “mediando violencia” como sugiere el código penal.

Además, al agradecerle todo lo que nos dá, omitimos agradecerle el Vacío que nos deja. Nada que ver con el vacío que nos deja ella en esos casos que sugiere Sabina:

“Lo malo no es que huyera,
con mi cartera y mi Gibbson Les Paul
peor es que se fuera, llevandome ademas el corazón”

No se trata de ese vacío.

Tampoco es un vacío existencial, ese mismo que nos llega de regalo en el mismo momento del nacimiento y nos acompaña durante todo el tiempo que tenemos sobre este planeta.

Nos referimos al corte de masa muscular que llamamos vacío, por estos extraños caprichos del idioma. Junto con este hay una infinitud de otros cortes de músculos y demás “glándulas de secreción interna” u “órganos” que deberíamos agradecer a la mentada vaca.

Es lógico ocultarle al niño este robo, puesto que entre la vaca pastando en el campo -como en un cuadro de Molina Campos- y el corte de vacío en la mesa del asado dominical, hay un homicidio -reconozcámoslo- y es el de la angelical e inocente vaca.

No puedo evitar pensar en personajes del Rock convidados a la redacción de la archi escuchada composición tema: "la vaca".

 




Modas


Los caprichos de la moda, llevan y traen prendas que deben o no usarse en determinados tiempos y lugares. Los sombreros no escapan a esta lógica. Hoy han desaparecido casi hasta la extinción. No deben sorprendernos las excepciones.

En Argentina -mas precisamente en Córdoba- llamamos gorreados a quienes llevan gorros en la cabeza.

Sombrero de Pescador Bucket by Kangol - Sombreros ...

Dimes que tienes en la cabeza -por fuera- y te diré quien eres:

Capelina = Teté Custarot.
Caplina grande = Susana Gimenez.
Capelina enorme = Flor de la V.
Gorra de invierno = Escritor (puede acompañarse de pipa)
Boina = Idem del anterior pero de izquierda.
Pasamontañas = Auxiliar de salidera bancaria.
Gorra con visera recta y enorme = Adolescente descubriendo el mundo, midiendo umbrales de tolerancia.
Gorra de lana = Adolescente atérmico o aprendiz de rastafari.
Gorra con inscripción de club de la NBA = Gobernado al que mandaron a pintar el frente.
Gorra azul y visera negra plásica = LA GORRA.
Gorra blanca y visera negra plástica = Piloto aerocomercial bimotor.
Otros colores de Gorra = Seguridad privada.
Sombrero de Pana = Proxeneta, también llamado Fiolo.
Sobrero de Paja = Desorientado para casting de Los Ingals o integrante de Los Palmeras.
Piluso con colores = hincha de club de fútbol acorde a los colores del piluso.
Piluso azul = pescador que le afanaron el río.
Piluso blanco = Posible turista. Si alcanzamos a visualizar la botella de agua mineral de medio litro o la riñonera, despejamos la duda.
Funyi = Integrante de ballet de tango, ligeramente afeminado e incompatible con compadrito oriyero.
Honguito = Mimo que emula a Chapplin o Sabina.
Gorra de invierno = Bochófilo invernal.
Gorra tejida con orejeras = Charanguista o ejecutante de aerófono de caña de grupo andino.
Mexicano de Mariachi = Escapado de un casorio habiendo robado una prima de la novia.